Jesús anda sobre el mar y calma la tempestad

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    … Jesús hizo entrar en la barca a sus discípulos e ir delante de él a la otra ribera, y después subió a la montaña a orar.

    Al llegar la noche, la barca se hallaba en medio del mar y estaba siendo azotada por las olas debido al fuerte viento. Entonces Jesús, andando sobre el mar, fue adonde estaban sus discípulos.

    Ellos se asustaron y gritaban: “¡Un fantasma!”

    En seguida, Jesús les dijo: “¡Yo soy, no temáis!”

    Conque Pedro exclamó: “¡Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas!”

    Jesús dijo: “Ven.”

    Pedro salió de la barca y andaba sobre las aguas para ir adonde estaba Jesús; pero, al ver el fuerte viento, tuvo miedo y, comenzando a hundirse, dijo: “¡Señor, sálvame!”

    Jesús, extendiendo las manos, asió de él y le dijo: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”

    Luego entraron en la barca y se calmó el viento.

     Una interpretación:

    El Maestro Jesús personificaba la Conciencia Crística. El mar, las olas, las aguas, el viento, simbolizan las inestables emociones y los cambiantes pensamientos del ser humano. El andar sobre el mar significa que Jesús estaba por encima de todo eso, que nada de eso lo afectaba.

    El susto de los discípulos se refiere a que las personas comunes se asombran cuando ven a alguien que domina sus emociones, sus pensamientos, su ego; lo consideran un ser extraño, ¡un fantasma!

    Pedro, por unos instantes, anduvo sobre las aguas; pero dudó y empezó a hundirse. Esto alude al ser humano que aún no domina del todo su ser inferior y, por tanto, necesita ayuda.

    Al estar todos en la barca con su Maestro, el viento se calmó. Esto es muy significativo porque en los Evangelios también encontramos lo siguiente:

    Jesús y sus discípulos se hallaban en una barca navegando por el mar cuando se produjo una gran tempestad, y las olas empezaban a anegar la barca.  

    Los discípulos dijeron a Jesús: “¡Señor, sálvanos!”

    Y Jesús les preguntó: “¿Por qué teméis, hombres de poca fe?”

    Entonces reprendió a los vientos y al mar, y calmó la tempestad.

    Sus discípulos se maravillaron y decían: “¿Quién es éste que aun los vientos y el mar le obedecen?”

    El estar Jesús en la barca con sus discípulos en medio de adversidades, nos indica que estos últimos representan a las personas que aún no han crecido lo suficiente interiormente, por lo cual se muestran inseguros, “tienen poca fe”, necesitan al Maestro para que los guíe y los proteja.

    En cambio, Jesús simboliza al ser humano que domina sus emociones, sus pensamientos y sus reacciones en todas las circunstancias; que enfrenta cualquier adversidad sin perder la ecuanimidad. Obviamente, ante alguien así se maravillan las personas que ni aun pueden controlar sus impulsos más básicos.

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