El Principito (Simbología)

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El Aviador y el Principito:

    El Aviador narra la historia; es un adulto que trata de “recuperar” su “niño interior” o, al menos, reflexiona acerca de este. El Principito es ese “niño interior”, es la inocencia, el idealismo, la pureza. A través de esta obra se nos enseña que debemos vivir según ideales, valores, principios, y no caer en el pragmatismo extremo y el materialismo en que comúnmente caen los adultos.

    Las personas mayores siempre necesitan explicaciones. (El Aviador)

    El Aviador también puede referirse a que somos pilotos de nuestra vida y decidimos nuestro rumbo, tomando en cuenta –por supuesto– el “viento” y otros factores y circunstancias.

La Rosa:

    Representa aquello que realmente amamos, aquello por lo cual nos esforzamos y luchamos, y también a las personas –o actitudes– que perjudican a otros sin darse cuenta, pues solo están pensando en sí mismas. La Rosa –o su actitud– hizo huir al Principito, aunque después él procuraba regresar porque la amaba.

    Asimismo, la Rosa puede referirse a la esposa del autor, a quien él amaba, pero con la cual tenía una vida tormentosa.

    Mi Rosa perfumaba mi planeta, pero yo no sabía disfrutarlo… ¡No supe comprender nada entonces! Debí haberla juzgado por sus actos y no por sus palabras. Me perfumaba y me iluminaba. Jamás debí haber huido… ¡Las flores son tan contradictorias! Pero yo era muy joven para saber amarla. (El Principito)

    He sido una tonta… Tú has sido tan tonto como yo… Te pido perdón. Procura ser feliz. (La Rosa)

Los Asteroides (o Planetas):

    Son la vida de cada quien, sus circunstancias. Los habitantes de los Asteroides son adultos absortos por alguna ambición u obsesión, por el poder o el rango social, por el dinero, la vanidad o algún mal hábito.

  • El Rey: Se refiere a los gobernantes, a los jefes y a las autoridades en general. El Poder.

    Es necesario exigir a cada uno lo que pueda dar. Si ordenas a tu pueblo tirarse al mar, hará una revolución.

    El Rey nombró “Ministro de Justicia” al Principito para que se juzgara a sí mismo, y le dijo: Es mucho más difícil       juzgarse a sí mismo que juzgar a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo, es porque eres un verdadero sabio.

  • El Vanidoso: Es el ego, que siempre reclama atención. La vanidad.

    Para los vanidosos, los demás seres humanos son sus admiradores…

    Los vanidosos solamente escuchan las alabanzas.  

  • El Bebedor: Representa a las personas que no afrontan los problemas, que tratan de evadirlos; para lo cual, recurren al consumo de alcohol u otras “sustancias”. Este personaje afirma que bebe para olvidar que está avergonzado de beber. Círculo vicioso. Falta de fuerza de voluntad.
  • El Hombre de Negocios: Pragmatismo extremo, materialismo. Dijo de las estrellas que eran pequeñas cosas doradas que hacen soñar a los holgazanes. Avaricia, ambición desmedida: decía “poseer las estrellas” y no tener tiempo para soñar. No disfruta, no vive, no tiene tiempo para sí, ni para nadie. El Principito terminó diciéndole: Es útil para mis volcanes y para mi flor que yo los posea (porque cuidaba de ellos), pero tú no eres útil a las estrellas.  
  • El Farolero: Estar apegado a la rutina. Hacer algo que –en realidad– no se ama o no se quiere hacer, es decir, él cumple con su deber, pero no hace lo que realmente le gustaría. Además, simboliza la necesidad de adecuarse a los nuevos tiempos.

    La consigna no ha cambiado, expresó el Farolero, ¡ése es el drama! El planeta cada año se ha movido con más         rapidez, y la consigna no ha cambiado.

  • El Geógrafo: Representa a los teóricos, a las personas que tienen muchos conocimientos y poca práctica. Este personaje explicó al Principito el significado de la palabra “efímera” y le aconsejó visitar el planeta Tierra.
  • La Tierra: Es un compendio de todo lo anterior. Ahí hay reyes, vanidosos, bebedores, hombres de negocios, faroleros y geógrafos, además de otros personajes y elementos muy importantes.

        El Principito –observando las estrellas desde la Tierra– dijo: Me pregunto si las estrellas brillan para que algún día     cada uno pueda reencontrar la suya.

    La Serpiente:

    Este personaje recibe al Principito y le dice que está en la Tierra; al final del cuento, lo muerde y lo hace regresar “a su planeta”. Representa el lado misterioso de la vida, todo aquello que no comprendemos. El Principito le pregunta: ¿Por qué siempre hablas con enigmas? Y ella responde: Yo los resuelvo todos.

    Soy más poderosa que el dedo de un rey… Puedo llevarte más lejos que un barco… Lo que toco lo vuelvo a la tierra de donde salió, pero tú eres puro y vienes de una estrella… Son algunas frases enigmáticas de la Serpiente.

    El Zorro:

    Este personaje es fundamental. Es la filosofía y la poesía. Transmite al Principito las enseñanzas más importantes acerca de la vida, la amistad y los seres humanos.

    Por ejemplo:

    Si me domesticas, nos necesitaremos mutuamente.

    Los hombres compran las cosas hechas en los mercados y, como no hay mercados de amigos, los hombres no tienen amigos.

    Es el tiempo que has “perdido por” (empleado en) tu rosa lo que la hace importante.

    Eres responsable de tu rosa.

    Además, el “secreto” –o la gran enseñanza– que transmite el Zorro al Principito es: Solamente se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos. Queriendo decir con esto que no debemos prestar tanta atención a las apariencias, que debemos dar más importancia a lo que cada quien es en esencia.

    Otros:

  • Los Baobabs: Son los problemas, las dificultades; hay que “arrancarlos” a tiempo. ¡Cuidado con los Baobabs!, dijo el Aviador.
  • Los Volcanes: Tareas del día a día. Hay que hacerlas, nos ayudan a desarrollar la disciplina.
  • El Pozo y el Desierto: El Desierto puede interpretarse como la soledad que a veces necesitamos para ordenar las cosas internamente. También como las dificultades y los fracasos que hacen que te sientas solo o perdido. El Pozo, o encontrar agua en el Desierto, pueden referirse a lo positivo que podemos extraer de lo negativo, a la enseñanza o la oportunidad que contiene cada dificultad. Como dijo el Principito: Lo que embellece al desierto es que esconde un pozo en cualquier parte.   

La Rueda del Dharma

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    Dharmachakra, como se le conoce en sánscrito, es un símbolo budista que representa el Dharma. Aunque la palabra Dharma puede interpretarse de distintas maneras (Doctrina, Verdad, Enseñanza, Ley, Deber, Realización Espiritual, etc.), aquí se refiere fundamentalmente a las Enseñanzas de Buda y al Desarrollo Espiritual que se alcanza al practicarlas.

Rueda del Dharma

    Los ocho radios representan el “Óctuple Noble Sendero”; el centro, la disciplina; y el aro, la conciencia que sostiene todo. Además, se dice que Buda impartió sus enseñanzas en tres etapas que se conocen como “Los tres giros de la Rueda del Dharma”.

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