Advaita·Reflexiones

Puro Amor Universal

(Tomado de “Vedanta for Beginners” de Swami Sivananda)

*

Mediante la Práctica Espiritual

y la Meditación

te darás cuenta de la Verdad,

y entonces verás solamente a Dios

en todas partes

y por nadie sentirás aversión,

porque te verás a ti mismo en todos

y te convertirás en una expresión

del más Puro Amor Universal.

 

Símbolos

Daruma

    El Daruma es un muñeco de origen japonés que se utiliza principalmente para recordar algún objetivo o alguna meta que uno se haya propuesto; por eso, también es conocido como “el muñeco de los propósitos”.

    Sus ojos vienen en blanco (sin pintar); al proponerte alcanzar una meta, le pintas un ojo y colocas el Daruma en un lugar en el cual lo veas con frecuencia, para que recuerdes que tienes una meta o propósito por cumplir; cuando logres el objetivo, le pintas el otro ojo.

    Por lo general, una vez alcanzada la meta, se quema el Daruma. En Japón, se realizan diversas ceremonias en las cuales se queman Darumas, para luego comprar o elaborar Darumas nuevos y, por tanto, trabajar en la consecución de otro propósito.

    Por cierto, los propósitos no deben ser simples deseos o caprichos; el éxito llega si te propones objetivos serios y te esfuerzas en lograrlos.

Daruma

    El Daruma está inspirado en Bodhidharma, primer patriarca del Budismo Zen y un gran meditador; de hecho, Daruma es como se le dice en japonés a Bodhidharma; además, Daruma es la variante japonesa del término sánscrito Dharma que significa “Doctrina, Verdad, Enseñanza”.

    Por la forma que tiene este muñeco, suele volver a su posición vertical luego de ser empujado; esto simboliza la persistencia y la determinación necesarias para cumplir los propósitos.

    Los Darumas pueden ser elaborados de distintos materiales, por ejemplo, papel maché. El color más común del muñeco Daruma es el rojo, pero también los hay de otros colores y cada uno posee un significado distinto según la idiosincrasia japonesa: Rojo (Buen Augurio), Violeta (Longevidad), Amarillo (Protección), Dorado (Prosperidad), Blanco (Armonía), Rosa (Amor), Negro (Seguridad), Verde (Salud).

    Hay Darumas con el Kanji (ideograma) que significa “Felicidad”, otros con el que significa “Fuerza”, etc. También se les suele escribir el proverbio japonés Nana Korobi Ya Oki (Si te caes siete veces, levántate ocho).

Símbolos

La Vid (Simbología)

  La Vid  Este árbol, su fruto (la uva) y la bebida elaborada a partir de su fruto (el vino) tienen una simbología muy importante relacionada con lo divino, con lo místico y con la vida.

    Según la mitología griega, Dionisos (Baco para los romanos) era el dios del vino y de la Vid. Representaba el placer y la alegría de vivir. Por tanto, en el culto a esta deidad el vino era la bebida fundamental, pues se afirmaba que embriagándose de vino se establecía un contacto místico con este dios.

    Aunque el Islam prohíbe el consumo de vino y de las bebidas alcohólicas en general, llama la atención el uso simbólico del vino en el sufismo (tradición mística del Islam); así, por citar sólo un ejemplo, en la poesía sufí podemos encontrar versos como estos:

Yo soy la copa; Dios, el vino.

Yo soy la flauta; Dios, el aliento.

Su Esencia, el Ser; yo, el no-ser;

yo, temporal; Dios, eterno.

(Nurbakish)

    En ellos vemos que el vino es símbolo de Dios como Ser Absoluto, Eterno e Inmanente a todos los seres. Además, en el sufismo en ocasiones se hace referencia a Dios como “Vino Eterno”, pues pensar en su grandeza hace que uno se olvide de los problemas.

Copa y Uvas

    En el cristianismo, la Vid y el vino son símbolos sumamente significativos. Según Juan el Evangelista, Jesús afirmó: Yo Soy la Vid verdadera (…) Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo si no permanece en la Vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Una posible interpretación es: Quien lleva una vida acorde con las enseñanzas de Jesús fructifica, y no así quien lleva una vida desordenada.

    Uno de los milagros de Jesús que se menciona en los Evangelios es la transformación del agua en vino en las bodas de Caná; y, por supuesto, conocida es la identificación que se hace del vino con la sangre de Cristo en la Eucaristía.

    Un significado más “terrenal” es el de prosperidad, pues desde hace siglos el cultivo de la Vid, la exportación de uvas y la producción de vinos han sido los pilares de la economía de muchos países.

Antes que la rosa y la uva

existieran en el jardín del mundo,

de un Vino Eterno

estaba ebria nuestra alma.

(Neyshapuri Attar)

 

Símbolos

La Antorcha

   Antorcha La finalidad primordial de toda antorcha es la de iluminar; por eso, siempre ha estado asociada simbólicamente con todo aquello que “ilumina” el entendimiento, que guía al ser humano; por ejemplo, el conocimiento o la verdad; por lo cual, la antorcha representa la luz del conocimiento, la luz de la verdad.

    Asimismo, la antorcha apagada y/o invertida simboliza la muerte, mientras que hacia arriba y encendida simboliza la vida; por esta razón, en algunos monumentos fúnebres se observan antorchas invertidas o abatidas.

    Desde la antigüedad, la antorcha ha sido uno de los símbolos de los Juegos Olímpicos; su llama representaba el Fuego de los Dioses del Olimpo, el Fuego Sagrado (el Espíritu); esta llama permanecía encendida en el santuario de Zeus en Olimpia (Grecia) hasta el final de los Juegos, ya que estos se realizaban para homenajear a este dios. En la actualidad, la antorcha “viaja” desde Grecia (país originario de los JJ.OO.) hasta el país sede, donde con ella se enciende un pebetero y el fuego se mantiene encendido hasta el final del evento simbolizando el espíritu del Olimpismo, es decir, hacer que el mundo sea un lugar mejor a través del deporte.

Jesús de Nazaret

No resistáis al mal

    El Maestro Jesús dijo: No resistáis al mal. Esto significa que ante cualquier adversidad (enfermedad, problema o circunstancia desagradable), en vez de resistirnos o huir ipso facto (las cuales suelen ser nuestras reacciones inmediatas), debemos primero hacer todo lo posible por mantener la ecuanimidad; después, debemos preguntarnos ¿qué enseñanza contiene esto? Toda adversidad ocurre por algo; por tanto, nuestra tarea es descubrir la causa (o las causas) y realizar las correcciones necesarias; así, aprenderemos la lección y superaremos la adversidad. Si alguna dificultad se repite una y otra vez, nos indica que aún no hemos hecho lo necesario.

    Emmet Fox, en su libro sobre el Sermón de la Montaña, escribió que cuando consideramos con hostilidad una situación, le damos el poder de gobernarnos. Cualquiera que sea la dificultad que se nos presente, son los pensamientos y la actitud que adoptamos en relación con ella lo que determina el efecto que se producirá en nosotros.

    De modo que todo depende de cómo respondamos ante las circunstancias que se nos presentan, pues si lo hacemos de manera incorrecta, damos poder a la adversidad. Así que No resistáis al mal podemos interpretarlo como “hay que responder adecuadamente a la adversidad”.