Misceláneas

Inteligencia Divina

    ¿Acaso podría haber algo más milagroso que la Presencia de una Inteligencia Superior en cada partícula del Universo?

    Podemos vislumbrar esa Presencia en el modo en que un árbol enorme emerge de una diminuta semilla; en la inmensa cantidad de planetas, estrellas y galaxias que hay en el Espacio, sujetos a una danza cósmica mediante la regulación precisa de Fuerzas Universales; en el modo en que el cuerpo humano –tan maravillosamente complejo– se desarrolla a partir de una célula microscópica, se halla dotado de una inteligencia consciente de sí misma y se sostiene por medio de un Poder Invisible que le da vitalidad…

    Esa Inteligencia Superior y Universal es la Infinita Inteligencia de Dios, que obra milagros constantemente en cada átomo de este asombroso Universo; sin embargo, los hombres de mentalidad obtusa no saben valorarlos.

(Paramahansa Yogananda)

Misceláneas

La Iluminación

(Tomado del libro El Poder del Ahora de Eckhart Tolle)

    Un mendigo había estado sentado más de treinta años a la orilla de un camino. Un día, pasó por ahí un desconocido.

    Una monedita, murmuró el mendigo.

    No tengo nada que darle, dijo el desconocido, y después preguntó: ¿Qué es eso en lo que está sentado?

    Nada, contestó el mendigo. Sólo una caja vieja. Me he sentado en ella desde que tengo memoria.

    ¿Alguna vez ha mirado lo que hay adentro?, preguntó el desconocido.

    No, dijo el mendigo. ¿Para qué? No hay nada adentro.

    Échele una ojeada, insistió el desconocido.

    El mendigo abrió la caja y, con asombro, vio que estaba llena de oro.

    Yo soy el desconocido que no tiene nada que darle y que le dice que mire adentro. No dentro de una caja como en la parábola, sino en un lugar aún más cercano, dentro de usted mismo. “¡Pero yo no soy un mendigo!”, le oigo decir. Los que no han encontrado su verdadera riqueza, que es la alegría radiante del Ser y la profunda e inconmovible paz que la acompaña, son mendigos, incluso si tienen mucha riqueza material; buscan afuera mendrugos de placer o de realización para lograr la aceptación, la seguridad o el amor, mientras llevan dentro un tesoro que no sólo incluye todas esas cosas sino que es infinitamente mayor que todo lo que el mundo pueda ofrecer.