Filosofía

Una dosis de Estoicismo

    El Estoicismo es una escuela filosófica que fue fundada por Zenón de Citio aproximadamente en el año 300 a.C.

    La palabra “Estoicismo” proviene del griego Stoa (pórtico), en referencia al pórtico del Ágora de Atenas, lugar donde Zenón impartía sus enseñanzas.

    Además de su fundador, algunos estoicos notables fueron: Cleantes de Aso, Crisipo de Solos, Musonio Rufo y Epicteto (filósofos), Lucio Anneo Séneca (filósofo, político, orador y escritor) y Marco Aurelio (emperador romano, apodado “el Sabio”, “el Filósofo” o “el Emperador Filósofo”).

    Según la doctrina estoica, debemos llevar una vida disciplinada y guiada por la razón, evitando la codicia, la impulsividad, las pasiones y los excesos; así, tendremos paz interior, afrontaremos con ecuanimidad las adversidades y seremos verdaderamente felices.

    En estos tiempos, creo que nos vendría bien aplicar en nuestras vidas una buena dosis de Estoicismo; por tal motivo, aquí les dejo los enlaces donde podrán encontrar las enseñanzas más importantes de tres estoicos emblemáticos: Epicteto, Séneca y Marco Aurelio.

Cuentos Zen Clásicos

Abandona el sufrimiento

    Un asceta se dirige a un Maestro Zen y le dice: He visitado a muchos maestros y he dejado muchos placeres. He ayunado, he sido célibe y he velado noches enteras para conseguir la Iluminación. He abandonado todo lo que me han pedido que abandonara, y he sufrido… Pero no he logrado la Iluminación. ¿Qué debo hacer?

    Entonces el Maestro Zen le dijo: Abandona el sufrimiento.

Jesús de Nazaret

Volver la otra mejilla

    El Maestro Jesús dijo: A cualquiera que te hiera en una mejilla, vuélvele también la otra. (Mateo 5:39)

    Y en alguna ocasión le preguntaron: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Entonces Jesús respondió: No te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete. (Mateo 18:21-22)

    “Volver la otra mejilla” significa perdonar, no buscar venganza, ser paciente, tolerante, ser más racional que pasional; pues devolver mal por mal, responder a la violencia con más violencia, al odio con más odio, es caer en un círculo vicioso de nefastas consecuencias para todos.

    El verbo “perdonar” proviene del latín perdonare, del verbo donare que significa “dar”, “regalar”, y el prefijo per- que indica totalidad, completitud; por tanto, “perdonar” significa “dar completamente”, “regalar totalmente”; de esta manera, perdonar es un acto de completa generosidad –fundamentalmente– contigo mismo; es un regalo que te haces a ti mismo, es darte a ti mismo el regalo de no amargarte, de no acumular rencores ni odios; amarguras, rencores y odios que sólo producen enfermedades e infelicidad en quienes los albergan.

    No obstante, Jesús dijo hasta setenta veces siete (no dijo “infinitamente” o “ilimitadamente”), el Maestro utilizó esta cifra simbólica para expresar que hay un límite; por tanto, se puede soportar o tolerar hasta cierto punto, pero cuando se llega al límite, hay que saber decir ¡Basta! y encontrar una solución sensata al problema; así que no permitas extralimitaciones ni abusos de ningún tipo, porque después es mucho más difícil y doloroso hallar la solución.