Símbolos

El Yin-Yang

    La palabra “Tao” (en chino Tao o Dao, en japonés Do) puede significar “camino”, “método”, “doctrina”; puede tener muchos significados tanto espirituales como filosóficos y cosmológicos. Sin embargo, el Tao en sí mismo es indescriptible, inefable. Como lo expresa el Tao Te Ching: “El Tao que puede ser descrito no es el verdadero Tao”. Solamente son descriptibles todas aquellas cosas a través de las cuales se manifiesta el Tao.

    No obstante, para tener más o menos una idea de lo que es, podríamos decir que el Tao es el origen y el fundamento de todos los seres y de todo el Universo, es la fuente y la esencia de Todo.

Tao

Ideograma del Tao

    El Taoísmo es una corriente filosófica y espiritual de origen chino que nos enseña a vivir en armonía con el Tao. Entre otras cosas, su doctrina se refiere a la relación que existe entre el Yin (una fuerza receptiva y femenina), el Yang (una fuerza activa y masculina) y el Tao (que las mantiene en equilibrio rítmico, pues siempre están en movimiento).

Yin-Yang

Yin-Yang

    El Yin-Yang es el símbolo que representa esa relación entre el Tao, el Yin y el Yang.

    El Yin es lo femenino, el agua, la tierra, la noche, la Luna, la oscuridad, lo receptivo, lo cóncavo, lo par…

    El Yang es lo masculino, el fuego, el aire, el día, el Sol, la luz, lo activo, lo convexo, lo impar…

    El “pez” negro (o de algún color oscuro) representa el Yin, el “pez” blanco (o de algún color claro) representa el Yang.

    La unión del Yin y el Yang es indispensable para producir, para generar.

    El Yin y el Yang se complementan y están vinculados (hay un punto Yin en el Yang y un punto Yang en el Yin, es decir, en todo Yin hay Yang y en todo Yang hay Yin), son dos partes interdependientes y entrelazadas de un todo. Cuando uno aumenta, el otro disminuye. El Yin puede transmutarse en Yang, y viceversa.

    El Yin-Yang nos indica que todo está en un proceso de cambio permanente. Todo pasa de Yin a Yang, de Yang a Yin, y así sucesivamente. Por tanto, el Yin-Yang no necesariamente es dualista, pues constituye un todo unitario, un proceso interconectado. El Yin-Yang representa la Totalidad.

    El Tao Te Ching es el libro más importante del Taoísmo, pues contiene las enseñanzas del filósofo chino Lao Tse en las cuales está basada esta corriente filosófica y espiritual.

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Biblioteca

Sigmund Freud

A General Introduction to Psychoanalysis

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The Origin and Development of Psychoanalysis

Tótem y Tabú

Tres Ensayos para una Teoría Sexual

Un Recuerdo Infantil de Leonardo da Vinci

Numerología

13

    Éste es un número acerca del cual hay supersticiones que han dado origen a lo que se conoce como Triscaidecafobia (del griego Triskaideka, “Trece”, y Fobia, “Miedo”): miedo irracional al número 13.

    Por ejemplo, suele decirse que se considera al número 13 de mal agüero debido a que en la Última Cena estuvieron presentes 13 personas (Jesús de Nazaret y sus discípulos), y uno de ellos (Judas Iscariote) traicionó a Jesús, quien posteriormente fue crucificado.

    Sin embargo, en Numerología y Kábalah el número 13 tiene significados positivos e importantes:

    El 13 está compuesto por el 1 y el 3, que nos recuerdan el Misterio de la Trinidad: Dios es Uno y Trino al mismo tiempo, lo cual significa que el 13 simboliza la Unidad y la Trinidad divinas.

    Además, el número 13 es 1 + 3 = 4. El 4 representa la Materia, el Universo Material, los 4 Elementos, los 4 Mundos de la Kábalah, la Estabilidad, la Estructura.

    Asimismo, en lengua hebrea, el valor numérico de las palabras Ejad (Uno) y Ahaváh (Amor) es 13. Si sumamos estos valores, obtenemos 26, el cual es el valor numérico del Tetragrama (IHVH), el nombre más sagrado de Dios. Es decir, Dios es Uno y es Amor.

    Así que más allá de cualquier superstición o creencia negativa acerca del número 13, recordemos y resaltemos siempre sus significados positivos.

Ajedrez y Vida

Novelas, Cuentos y Ensayos

Ajedrez y Literatura

Cómo la vida imita al Ajedrez (G. Kasparov)

Cuentos de Ajedrez (Varios Autores)

El Ajedrez y su Difusión por Europa

El Elefante de Marfil (N. Riesco)

El Fuego (K. Neville)

El Gambito Turco (B. Akunin)

El Ocho (K. Neville)

Historia General del Ajedrez (J. Ganzo)

La Defensa Luzhin (V. Nabokov)

La Máquina de Ajedrez (R. Löhr)

La Moral del Ajedrez (B. Franklin)

La Novela de Don Sandalio (M. Unamuno)

La Partida de Ajedrez (A. Bierce)

La Psicología del Jugador de Ajedrez (R. Fine)

La Torre Herida por el Rayo (F. Arrabal)

Lecturas de Ajedrez (Y. Averbach)

Nabokov y su pasión por el Ajedrez (S. Negri)

Novela de Ajedrez (S. Zweig)

Sobre los Orígenes del Ajedrez (S. Negri)

 

 

Jesús de Nazaret

Jesús y la Regla de Oro

(Mateo 7:12 / Lucas 6:27 / Lucas 6:32-35)

    El principio ético que conocemos como Regla de Oro ha sido expresado a lo largo de la historia de distintas maneras (Leer: Regla de Oro).

    Jesús de Nazaret lo expresó así: Como queráis que los demás hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos.

    Sin embargo, Jesús agregó: Amad a vuestros enemigos; haced el bien a los que os odian… Porque si solamente amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que les aman. Y si solamente hacéis el bien a los que os hacen el bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo… Vosotros, en cambio, amad a vuestros enemigos y haced el bien a todos.

    Es decir, a diferencia de otros, el Maestro Jesús deja muy claro que debemos tratar a todos de la mejor manera posible; no solamente a aquellos que nos tratan bien, sino también a aquellos que no necesariamente son nuestros amigos, aquellas personas con las cuales no simpatizamos, e incluso aquellos que pudiéramos considerar enemigos.