Reflexiones

Eunomía

    El siguiente es un fragmento de los escritos de Solón de Atenas conocido con el título de “Eunomía” (palabra de origen griego que significa “buena ley”, “buen gobierno”), tomado del libro Los Siete Sabios (y tres más) de Carlos García Gual. En este fragmento Solón nos da a entender que son los excesos humanos y no “la voluntad de los dioses” lo que lleva a la humanidad al desastre.

    No va a perecer jamás nuestra ciudad por designio de Zeus ni a instancias de los dioses felices. Tan magnífica es Palas Atenea, nuestra protectora, hija del más fuerte, que extiende sus manos sobre ella. Pero sus propios ciudadanos, con actos de locura, quieren destruir esta gran ciudad por buscar sus provechos, y la injusta codicia de los jefes del pueblo, a los que aguardan numerosos dolores que sufrir por sus grandes abusos. Porque no saben dominar el hartazgo ni orden poner a sus actuales triunfos en una fiesta de paz, se hacen ricos cediendo a manejos injustos. Ni de los tesoros sagrados ni de los bienes públicos se abstienen en sus hurtos, cada uno por su lado al pillaje, ni siquiera respetan los augustos cimientos de Dike, quien silenciosa conoce lo presente y el pasado, y al cabo del tiempo en cualquier forma viene a vengarse. Entonces alcanza a toda la ciudad esa herida inevitable y pronto la arrastra a una pésima esclavitud que despierta la lucha civil y la guerra dormida, lo que arruina de muchos la amable juventud. Porque no tarda en agostarse una espléndida ciudad formada de enemigos, en bandas que sólo los malos aprecian. Mientras esos males van rodando en el pueblo, hay muchos de los pobres que emigran a tierra extranjera, vendidos y encadenados con crueles argollas y lazos. Así, la pública desgracia invade el hogar de cada uno y las puertas del atrio no logran entonces frenarla, sino que salta el muro del patio y encuentra siempre incluso a quien se esconde huyendo en el cuarto más remoto.

    Mi corazón me impulsa a enseñar a los atenienses que muchísimas desdichas procura a la ciudad el mal gobierno, y que el bueno lo deja todo en buen orden y equilibrio, y a menudo apresa a los injustos con cepos y grillos; alisa asperezas, detiene el exceso y borra el abuso; reseca los brotes de un progresivo desastre, endereza sentencias torcidas, suaviza los actos soberbios, hace que cesen los ánimos de discordia civil y calma la ira de la funesta disputa. Con Buen Gobierno, todos los asuntos humanos son rectos y ecuánimes.

Biblioteca

René Guénon

Autoridad Espiritual y Poder Temporal

El Corazón del Mundo en la Kábala Hebrea

El Error Espiritista

El Esoterismo de Dante

El Esoterismo del Grial

El Omphalos, Símbolo del Centro

El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos

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Formas Tradicionales y Ciclos Cósmicos

Iniciación y Realización Espiritual

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La Crisis del Mundo Moderno

La Gran Tríada

La Metafísica Oriental

La Palabra Perdida

Los Estados Múltiples del Ser

Los Principios del Cálculo Infinitesimal

Miscelánea

Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada

Sobre el Hermetismo

Mitología

Vencer al Minotauro y salir del laberinto

    Minos (rey de Creta) había prometido a Poseidón (dios del mar) sacrificar un animal en su honor. Para esto, Poseidón hizo emerger del mar un toro, el cual pareció tan maravilloso a Minos que decidió sacrificar a otro. Esto enfureció a Poseidón; entonces este dios provocó que la esposa de Minos, la reina Parsífae, se enamorase del toro y concibiera de él al Minotauro, un monstruo mitad toro y mitad hombre.

    Horrorizado, el rey Minos mandó construir un enorme laberinto al legendario artesano y arquitecto Dédalo, y una vez construido dejaron encerrado ahí al monstruo, abandonándolo en el centro del laberinto. El Minotauro se alimentaba solamente de carne humana, y pronto el rey encontraría la manera de alimentarlo.

    El príncipe Andrógeo (hijo del rey Minos) fue asesinado en Atenas. Minos y su ejército tomaron la ciudad de Atenas y se impuso a los atenienses como castigo que debían enviar periódicamente a Creta siete doncellas y siete varones jóvenes para ser encerrados en el laberinto y devorados por el Minotauro.

    Teseo era hijo de Egeo (rey de Atenas), aunque algunas versiones indican que era hijo de Poseidón. Teseo se caracterizaba por su fortaleza y valentía, gracias a las cuales realizó muchas proezas; una de ellas es que se unió a los jóvenes enviados a servir de alimento al Minotauro, pero realmente iba a matar al monstruo.

    Ariadna era hija del rey Minos y la reina Parsífae. Ariadna se enamoró de Teseo y lo ayudó dándole un ovillo de hilo para que lo fuese desenrollando a medida que se adentrase en el laberinto y, después de matar al Minotauro, pudiese encontrar la salida siguiendo el hilo.

    Finalmente, Teseo mató al Minotauro y salió del laberinto, librando así a la ciudad de Atenas de la terrible imposición.

Ariadna y Teseo

Teseo y Ariadna

    Este mito nos enseña lo siguiente:

    El Minotauro (toro de Minos) representa lo más oscuro del ser humano por tratarse de una aberración producto de los instintos más bajos y las pasiones más viles.

    Teseo es el ser humano que busca dar lo mejor de sí en todo momento y es capaz de superar grandes adversidades.

    El nombre “Ariadna” es de origen griego y significa “muy pura”, “la más pura”; según otra etimología, significa “la luz del padre”, “la luz del señor”. Es Ariadna la que suministra el hilo que guía a Teseo para salir del laberinto. Ella simboliza la conciencia, la inteligencia, aquello que nos guía y nos indica el camino correcto.

    El laberinto simboliza una búsqueda durante la cual se deben superar las distintas adversidades que se presentan para encontrar lo que se busca.

    Recorrer el laberinto, llegar al centro del mismo y enfrentar al Minotauro es hacer frente a las dificultades y a nuestro lado oscuro. Vencer al Minotauro y salir del laberinto es superar las dificultades y hacer que triunfe nuestro lado luminoso.

Teseo y el Minotauro

Teseo y el Minotauro

 

Poemas

El agua puede

El agua parece débil y, no obstante,

puede horadar las rocas.

Puede unirse de nuevo

luego de haberse dispersado en gotas,

y como lluvia puede regresar

después de haberse evaporado.

Asimismo, el agua puede

cualquier recipiente llenar,

cualquier forma tomar

y fluir hasta cualquier lugar.

El agua todo lo puede

porque se adapta y persiste.

Misceláneas

5.000 millones de años

(Tomado del libro Miles de Millones, de Carl Sagan)

    Se cuenta el caso de un conferenciante que, en un planetario, explicaba a sus oyentes que al cabo de 5.000 millones de años el Sol se hinchará hasta convertirse en una gigante roja, “engullendo” planetas como Mercurio y Venus, y finalmente la Tierra.

    Tras la charla, un oyente inquieto le aborda: Perdóneme, doctor; ¿dijo usted que el Sol “se tragará” a la Tierra dentro de 5.000 millones de años?

    El conferenciante: Sí, más o menos.

    Oyente: Gracias a Dios; por un momento creí que había dicho 5 millones.