Reflexiones

Dios en el Budismo

    Con frecuencia uno lee o escucha que el budismo es ateo, pero en realidad el budismo es no-teísta, es decir, no está basado en la creencia en Dios; sin embargo, cada budista es libre de tener o no algún concepto, noción o “creencia” acerca de Dios.

    Veamos lo que grandes maestros budistas como Buddhadasa Bhikkhu, Taisen Deshimaru y Thich Nhat Hanh han expresado con respecto a Dios.

    En Una Guía hacia el Interior de la Ciencia Budista, Buddhadasa Bhikkhu señala que el budismo tiene un “Dios impersonal” que es la Verdad o Ley de la Naturaleza de acuerdo con los principios científicos, la cual es Idappaccayata (la Ley de Causalidad y Condicionalidad). Además, en las Enseñanzas de Buddhadasa Bhikkhu hallamos lo siguiente:

    Si el Reino de Dios es el final del deseo, entonces es lo que el budismo llama Nibbana (Nirvana) o la felicidad que está más allá del mundo, porque el deseo/ansia/anhelo ha terminado.

    El no-apego es el Dhamma (Dharma) supremo, es el corazón de cada religión. Si hay un Dios, solamente se puede encontrar en el no-apego.

    En el libro Preguntas a un Maestro Zen, Taisen Deshimaru se refiere a Dios en diversas ocasiones y de manera muy positiva. Por ejemplo:

    La mayoría de las personas viven sumergidas en las pasiones, en los deseos, en las ilusiones. Buda, Dios, existen, significan la única Verdad del Universo, el verdadero Satori (Iluminación), sin ilusiones, sin pasiones.

    Dogen decía: “Zazen es Dios”. Quería decir con ello que en Zazen (en meditación) estamos en armonía con el Cosmos.

    La conciencia Hishiryo (pensar sin pensar) es la conciencia del Satori; el “yo” desaparece, se disuelve; es la conciencia de Dios, es Dios.

    No estamos separados de Dios; no hay separación entre Dios, Buda y nosotros.

    En varios libros y charlas, Thich Nhat Hanh hace referencia al cristianismo y a Dios, y resalta sus similitudes con el budismo y con el Buda (especialmente en el libro Living Buddha, Living Christ). He aquí lo que expresa en algunas de sus obras:

    Para mí, el Reino de Dios es donde existe conciencia plena, comprensión y compasión. El Reino de Dios, la Tierra Pura de Buda, ya están aquí, dentro de cada uno de nosotros y a nuestro alrededor. El Reino de Dios no es una mera noción, es una realidad que podemos tocar en nuestra vida cotidiana; para ello es necesario enfocarnos en el momento presente y vivirlo profunda y verdaderamente.

    En cada uno de nosotros hay una semilla de entendimiento. Esa semilla es Dios y también es el Buda. Si dudas de la existencia de esa semilla de entendimiento, dudas de Dios y del Buda.

    Amarse, cuidarse y ayudarse unos a otros, a todos los seres vivos y al medio ambiente es la mejor manera de amar a Dios. Este amor es posible cuando entendemos que no estamos separados de los demás seres y del medio ambiente. Este entendimiento se desarrolla gracias a la práctica diaria de la oración, la contemplación y la meditación.

    Solemos escuchar que Dios está dentro nosotros. Para mí, eso significa que Dios está en nuestra Conciencia.

    Finalmente, creo que la siguiente frase de Thich Nhat Hanh es excelente a manera de conclusión:

    El Buda no estaba “en contra de Dios”, sino en contra de aquellos conceptos acerca de Dios que son meras construcciones mentales, que no se corresponden con la Realidad y que nos alejan de nuestro propio desarrollo.

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