Zen

Las Apariencias Engañan

Un estudiante que buscaba

a un gran Maestro Zen

llegó al domicilio de éste

y vio a alguien en el jardín

rodeado de varias personas

que lo escuchaban atentamente.

Entonces pidió a un anciano

que ahí se encontraba

que le presentara al Maestro

que estaba enseñando en el jardín,

a lo cual el anciano respondió:

¿Qué desea usted? Yo soy el Maestro.

Él es mi mejor discípulo.

Zen

Las Enseñanzas de Zengetsu

El Maestro Zengetsu

enseñaba lo siguiente a sus discípulos:

Vivir en el mundo,

pero no apegarse al polvo del mundo.

Emular las buenas acciones,

mas no las malas.

Comportarse siempre como si se estuviera

ante un noble huésped.

Expresar los sentimientos,

pero sin exagerar.

Vivir de manera sencilla.

No subestimar a nadie.

Ser disciplinado y cultivar virtudes.

No ufanarse de nada, no ser ostentoso;

la humildad es fundamental.

Hablar lo estrictamente necesario.

Vivir con sentido

y dejar todo a la Gran Ley Universal.

Zen

La Mente de Piedra

    Cuatro monjes discutían sobre la subjetividad y la objetividad. El Maestro les planteó lo siguiente: Hay una gran piedra, ¿creen ustedes que está dentro o fuera de sus mentes?

    Uno de los monjes respondió: Todo es una objetivación de la mente, de modo que la piedra está dentro de mi mente.

    Entonces el Maestro le dijo: Tu mente debe ser muy pesada si vas cargando con una piedra así todo el tiempo.

Zen

Cómo llegar a ser un Buddha

    Un hombre fue a ver a Lin Chi, un gran maestro Zen, y le dijo: Me gustaría llegar a ser un Buddha, ¿qué debo hacer?

    Entonces Lin Chi lo echó a bastonazos del templo.

    El hombre fue a ver a otro maestro, y al preguntarle cómo llegar a ser un Buddha, el otro maestro casi lo mata con una espada; así que salió corriendo.

    El hombre regresó con Lin Chi, y este gran maestro le dijo: Quédate, pero no vuelvas a preguntar cómo llegar a ser un Buddha, porque ya lo eres; simplemente, sé tú mismo.

Zen

¿Cuánto tiempo tardaré en Iluminarme?

Un joven ansioso entró en un monasterio

con el propósito de llegar a la Iluminación

lo más rápido posible,

y preguntó al abad:

¿Cuánto tiempo tardaré en Iluminarme?

Diez años, respondió el abad.

¡Diez años! ¿Por qué diez años?, dijo el joven.

¡Oh, en tu caso, veinte!, contestó el abad.

¿Veinte años? ¿Por qué?, preguntó el joven.

¡Vaya!, lo siento, me he confundido…

Treinta años, concluyó el abad.

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Abandona el sufrimiento

    Un asceta se dirige a un Maestro Zen y le dice: He visitado a muchos maestros y he dejado muchos placeres. He ayunado, he sido célibe y he velado noches enteras para conseguir la Iluminación. He abandonado todo lo que me han pedido que abandonara, y he sufrido… Pero no he logrado la Iluminación. ¿Qué debo hacer?

    Entonces el Maestro Zen le dijo: Abandona el sufrimiento.