Jesús de Nazaret

Jesús y la Regla de Oro

(Mateo 7:12 / Lucas 6:27 / Lucas 6:32-35)

    El principio ético que conocemos como Regla de Oro ha sido expresado a lo largo de la historia de distintas maneras (Leer: Regla de Oro).

    Jesús de Nazaret lo expresó así: Como queráis que los demás hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos.

    Sin embargo, Jesús agregó: Amad a vuestros enemigos; haced el bien a los que os odian… Porque si solamente amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que les aman. Y si solamente hacéis el bien a los que os hacen el bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo… Vosotros, en cambio, amad a vuestros enemigos y haced el bien a todos.

    Es decir, a diferencia de otros, el Maestro Jesús deja muy claro que debemos tratar a todos de la mejor manera posible; no solamente a aquellos que nos tratan bien, sino también a aquellos que no necesariamente son nuestros amigos, aquellas personas con las cuales no simpatizamos, e incluso aquellos que pudiéramos considerar enemigos.

La Biblia · Reflexiones

Más importante que cualquier sacrificio…

Practicar la honradez y la justicia

es más agradable a Dios

que el sacrificio.

(Proverbios 21:3)

*

Misericordia quiero y no sacrificio,

y conocimiento de Dios más que holocaustos.

(Oseas 6:6)

*

    Más importante que cualquier sacrificio, es nutrirnos espiritualmente, practicar la honradez, ser justos, y tratar con misericordia y amor a todos.

Símbolos

El Laurel

    El dios Apolo se burlaba de Cupido (Eros, dios del amor) por utilizar este último las armas propias de un adulto (arco y flechas) siendo alguien muy joven aún, y cuestionaba su habilidad en el manejo de las mismas; por lo cual Cupido, molesto, le lanzó una flecha de oro despertando en Apolo un amor incontrolable por la ninfa Dafne, y a ella lanzó una flecha de plomo provocándole repudio hacia Apolo; conque este dios empezó a perseguir desesperadamente a la ninfa y entonces ella pidió a su padre, Peneo (una deidad fluvial), que la ayudara a escapar, y éste la transformó en un árbol de Laurel (por cierto, el nombre “Dafne” –en griego, Daphne– significa “Laurel”).

Dafne y Apolo

    Se cuenta que Apolo expresó su predilección por este árbol y que sus hojas coronarían a las personas en señal de victoria. Por este motivo y por lo ocurrido entre Apolo y Dafne, el Laurel es símbolo de victoria y de amor no correspondido. Además, Niké (la diosa griega de la victoria) es representada portando una rama de Laurel. Por todo esto, el Laurel es considerado un árbol sagrado.

    En los Juegos Píticos (o Délficos) se premiaba a los vencedores con una corona de Laurel, pues estos juegos se realizaban para honrar a Apolo y se efectuaban cerca de su templo en Delfos, donde se hallaba el famoso Oráculo. Asimismo, la corona de Laurel se entregaba para diferenciarlos de los Juegos Olímpicos, en los cuales se entregaba una corona de Olivo. Además de competiciones atléticas, en los Juegos Píticos se llevaban a cabo competiciones artísticas, por ser Apolo el dios de las artes.

    Posteriormente, en la Roma imperial, se utilizaba el Laurel para coronar a los emperadores y a los generales victoriosos. No obstante, la simbología del Laurel es mucho más amplia y tiene otros significados y usos.

    Las hojas de Laurel son utilizadas en gastronomía, pues dan sabor y aroma a las comidas; también son fuente de antioxidantes, minerales y vitaminas, por esta razón, su consumo fortalece el sistema inmunológico.

Rama de Laurel

    El crecimiento de este árbol es lento, pero no tanto como para justificar el dicho: el que planta un Laurel nunca lo verá crecer, lo cual es una creencia supersticiosa, así como la creencia de utilizar el Laurel como protección contra los rayos (y como protección en general), pues se decía que los rayos nunca caen sobre el árbol de Laurel.

Árbol de Laurel

    Por ser el Laurel un árbol “siempre verde” o perennifolio (de hojas perennes), simboliza la inmortalidad (o la inmortalidad lograda gracias a la victoria).

    Antes de profetizar, las pitonisas del Oráculo de Delfos masticaban o quemaban hojas de Laurel, pues se creía que estas hojas poseían propiedades adivinatorias (y también porque era el árbol consagrado a Apolo, a quien ellas rendían culto). Decían los antiguos que si se quemaban hojas de Laurel y estas ardían haciendo ruido presagiaba felicidad; en cambio, si ardían en silencio era un mal presagio. Asimismo, dormir cerca de un árbol de Laurel se dice que suscita sueños proféticos.

Símbolos

La Cruz de Malta

    También conocida como Cruz de San Juan, Cruz de Ocho Puntas o Cruz Octógona, este símbolo comenzó a ser utilizado en el siglo XII por los Caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén u Orden de Malta.

    Originalmente esta Cruz es de color blanco y simboliza Pureza. Sus ocho puntas representan: vivir en la verdad, tener fe, arrepentirse de los pecados, dar prueba de humildad, amar la justicia, ser misericordioso, ser sincero de todo corazón y soportar las aflicciones.

Cruz de Malta

    No obstante, en el ámbito esotérico la Cruz de Malta tiene otros significados y colores:

    Es un símbolo de Equilibrio perfecto. Nos indica que la Energía Divina desciende desde el Plano Espiritual hasta el Plano Material y se manifiesta en Poder, Sabiduría y Amor. Es una Cruz cuya forma (cuatro “puntas de flecha” señalando hacia el centro) nos invita a meditar, a concentrarnos. Esta Cruz simboliza múltiples aspectos divinos y cualidades divinas, y cada brazo de la Cruz es de un color distinto o representa un color distinto:

    Blanco: Lo Absoluto, la Esencia, el Espíritu. Energía Divina, Pureza.

    Azul: Poder Divino o Espiritual, Fe, Voluntad.

    Amarillo: Sabiduría Divina, Iluminación, Inteligencia.

    Rosado: Amor Divino, Misericordia, Compasión, Respeto.

Cruz de Malta (Colores)

Glossarium

Jesucristo

    En el cristianismo, a Jesús de Nazaret también se le conoce como Jesucristo. El nombre “Jesús” proviene del griego Iesoús y este a su vez del arameo Ieshúa que significa “Iahvéh salva”, “Dios salva”, o también de Ieshúah (Redención, Salvación). El término “Cristo” proviene de la palabra griega Christós, equivalente al término hebreo Mashíaj (Mesías) que significa “ungido”, “untado”.

    Un “ungido” (un cristo, un mesías) era un rey al cual se le había aplicado o untado aceite para indicar simbólicamente que gozaba de la bendición divina para reinar. De esta manera, los reyes ungidos eran considerados representantes de Dios en la Tierra y, por tanto, salvadores o redentores de sus pueblos.

    Sin embargo, según el cristianismo, Dios se manifestó a los seres humanos a través de Jesús de Nazaret, el cual fue ungido por el Espíritu Santo, razón por la cual es considerado como el verdadero Cristo o Mesías, el Salvador o Redentor de los seres humanos.

    No obstante, existen otras interpretaciones:

    Según Paramahansa Yogananda, el Cristo es la Infinita Inteligencia de Dios que está presente en todo el Universo. Esta Infinita Inteligencia Universal es la Conciencia Divina que se manifestó en Jesús.

    Conny Méndez escribió que el Cristo es nuestra Verdad, es lo más noble de cada uno. ¿Qué nos une a todos nosotros como hijos de Dios? ¿Qué nos identifica? Tres cosas: Conciencia, Inteligencia y Amor. Todo ser humano tiene Conciencia, Inteligencia y Amor. ¿Qué es el Cristo? Es la expresión de Conciencia, Inteligencia y Amor en sus grados más altos. Es lo que somos, pero en la escala más alta, pura y perfecta. 

    Elizabeth Clare Prophet se refiere al Cristo en estos términos: es el Maestro Interior que nos orienta y la Voz de la Conciencia que nos inspira a realizar las mejores acciones. También mencionó que Jesús fue el ejemplo de lo que todos podemos (y debemos) llegar a ser.

    El mismo Jesús dijo: Uno es vuestro Maestro: el Cristo.

    Jesucristo era una personificación de esa Maestría y de esa Conciencia; por tanto, una manera de lograr la Realización Espiritual es siguiendo sus enseñanzas y su ejemplo de vida.

Reflexiones

Los Grandes Mandamientos

    En varios pasajes bíblicos podemos encontrar los siguientes mandamientos: Dios es Uno. Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

(Levítico 19:18 / Deuteronomio 6:4-5 / Mateo 22:34-40 / Marcos 12: 28-31 / Lucas 10:25-28)

    El Maestro Jesús llegó a afirmar que no hay mandamientos mayores que estos; incluso a una persona que le dijo que estos valían más que cualquier sacrificio, Jesús respondió: no estás lejos del Reino de Dios. Esto se debe a que practicar estos mandamientos equivale a amar a Dios totalmente, como veremos a continuación.

    Amar a Dios con todo tu corazón significa amarlo con devoción sincera y profunda. Amarlo con toda tu alma es agudizar cada vez más la intuición, la percepción, para darnos cuenta de lo que Dios es realmente y poder “verlo” en todo y en todos. Amar a Dios con toda tu mente es mantener la atención enfocada en lo Espiritual, en lo Esencial, en lo verdaderamente importante. Amarlo con todas tus fuerzas es dedicarse por completo a las mejores y más elevadas acciones.

    “Amar al prójimo como a ti mismo” es amar a Dios, pues el prójimo son todos los seres humanos y también –en un sentido más amplio– los animales, la naturaleza, los seres vivos en general, el planeta Tierra, el Universo entero, porque todos son manifestaciones de Dios, Dios está presente en todo y en todos, y todo y todos estamos inmersos en Dios, somos Uno con Dios, somos Uno y Dios es Uno; por tanto, lo que hagamos al prójimo nos lo hacemos a nosotros mismos y, por supuesto, a Dios. Cuando tomemos conciencia de esto, se despertará en nosotros el amor al prójimo en su totalidad, pues comprenderemos que amar sólo a algunos es amar a Dios parcialmente.

    Amamos totalmente si, por ejemplo, somos generosos y solidarios, si nos ayudamos mutuamente, si respetamos nuestras diferencias, si buscamos el bien para todos, si damos a los animales un trato digno, si no contaminamos el medio ambiente, etc.

    Para todo esto es fundamental entonces que te ames a ti mismo no de una manera egoísta, sino para cultivarte y poder servir mejor al prójimo.

    Así pues, podríamos resumir estos mandamientos de la siguiente manera: Amar al prójimo como a ti mismo es amar a Dios, porque Dios, el prójimo y tú, realmente, son Uno.

Jesús de Nazaret

El Reino de Dios

    Jesús invita al ser humano a procurar el “Reino de Dios”: Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás vendrá por añadidura. Además, Jesús predicaba que el Reino de Dios ya está entre vosotros (o también dentro de vosotros). En cualquier caso, hablaba del “Reino de Dios” como algo cercano y accesible, y no como algo lejano e inaccesible.

    Sin embargo, ¿qué es el “Reino de Dios”?

    Esta expresión puede interpretarse de distintas maneras. El teólogo brasileño Leonardo Boff señala que El Reino de Dios es un proceso que se va realizando a medida que el ser humano cambia su mente y su corazón. También puede referirse a un estado de conciencia, o al Ideal Crístico, es decir, el ideal basado en las enseñanzas y valores que Jesús transmitió: amor, solidaridad, espiritualidad, etc.; pues recordando aquello que expresó Jesús: El Padre y yo somos Uno, entonces el “Reino de Dios” es también el “Reino de Cristo”.

    Por tanto, buscar o procurar el “Reino de Dios” significa permitir que la espiritualidad, el amor, la solidaridad, etc., reinen en nuestro corazón, en nuestra mente, en nuestra vida, dentro de nosotros y entre nosotros.

    Nota: En el Evangelio según Mateo se utiliza la expresión “Reino de los Cielos”, la cual es sinónima de “Reino de Dios”.

Filosofía

Philos Sophía

    Filosofía es Philos y Sophía, Amor y Sabiduría, Sentir y Pensar, Corazón y Mente. Es Amor con Sabiduría y Sabiduría con Amor, Amor Sabio y Sabiduría Amorosa. Es Sentir el Pensamiento y Pensar el Sentimiento, Sentir con Sabiduría y Pensar con Amor. Es tener Corazón Sabio y Mente Amorosa.

    Por tanto, la Filosofía más elevada consiste en armonizar la Mente y el Corazón para luego transmitir esa armonía mediante la Palabra y la Acción, y así emanar siempre Amor y Sabiduría: el Amor de la Sabiduría y la Sabiduría del Amor.