Jesús de Nazaret

Jesús y la Regla de Oro

(Mateo 7:12 / Lucas 6:27 / Lucas 6:32-35)

    El principio ético que conocemos como Regla de Oro ha sido expresado a lo largo de la historia de distintas maneras (Leer: Regla de Oro).

    Jesús de Nazaret lo expresó así: Como queráis que los demás hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos.

    Sin embargo, Jesús agregó: Amad a vuestros enemigos; haced el bien a los que os odian… Porque si solamente amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que les aman. Y si solamente hacéis el bien a los que os hacen el bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo… Vosotros, en cambio, amad a vuestros enemigos y haced el bien a todos.

    Es decir, a diferencia de otros, el Maestro Jesús deja muy claro que debemos tratar a todos de la mejor manera posible; no solamente a aquellos que nos tratan bien, sino también a aquellos que no necesariamente son nuestros amigos, aquellas personas con las cuales no simpatizamos, e incluso aquellos que pudiéramos considerar enemigos.

Mis Cuentos

Katharo, el Unicornio

    Katharo, como todos los unicornios, permanecía invisible la mayor parte del tiempo y solamente aparecía para auxiliar a personas puras y bondadosas haciendo uso de su mágico cuerno que era capaz de muchas proezas.

    Nílrem era un hechicero que sabía de los poderes mágicos del cuerno del unicornio, pero no había podido conseguir ninguno, pues no era puro ni bondadoso. Así que este hechicero utilizaría a una doncella para hacer aparecer a algún unicornio y tratar de quitarle su cuerno.

    Anna sería la víctima de Nílrem. Ella era una joven dedicada a socorrer a los menesterosos, y era conocida por su devoción a hacer el bien y por su absoluta falta de malicia.

    Nílrem, haciéndose pasar por mendigo, fue donde Anna pidiendo comida. Ella no solamente lo atendió y le sirvió comida y bebida, sino que además se sentó a comer con él.

    En un descuido de Anna, Nílrem vertió en la bebida de ella unas gotas de una pócima venenosa. Después de tomarse la bebida, Anna empezó a sufrir los efectos de la pócima y luego se desmayó. Mientras tanto, el malvado hechicero esperaba al unicornio para atraparlo y quitarle su mágico cuerno.

    Katharo, al percibir que una jovencita pura y bondadosa estaba en problemas, acudió a rescatarla. Sin embargo, él también advirtió la presencia del hechicero y, sobre todo, captó su mala intención.

    Katharo apareció e inmediatamente disparó con su cuerno un rayo contra Nílrem, desvaneciéndolo por completo. Luego, también con su mágico cuerno, tocó a la jovencita suprimiendo así el veneno, sanándola e inmunizándola.

    Al volver en sí, Anna vio al unicornio y, emocionada, lo abrazó. Entonces preguntó por el mendigo, y Katharo le respondió: No te preocupes, él se ha ido. Tú debes continuar ejerciendo tu bondad infinita atendiendo a los menesterosos.

    Al terminar de expresar estas palabras, Katharo se invisibilizó nuevamente y Anna siguió haciendo el bien.