Zen

Cómo llegar a ser un Buddha

    Un hombre fue a ver a Lin Chi, un gran maestro Zen, y le dijo: Me gustaría llegar a ser un Buddha, ¿qué debo hacer?

    Entonces Lin Chi lo echó a bastonazos del templo.

    El hombre fue a ver a otro maestro, y al preguntarle cómo llegar a ser un Buddha, el otro maestro casi lo mata con una espada; así que salió corriendo.

    El hombre regresó con Lin Chi, y este gran maestro le dijo: Quédate, pero no vuelvas a preguntar cómo llegar a ser un Buddha, porque ya lo eres; simplemente, sé tú mismo.

Osho

Ser un Buddha, ser un Cristo

    No puedes ser el Buddha Gautama. Puedes llegar a ser un Buddha, pero no el Buddha Gautama. “Buddha” significa “Despierto”, y a eso tienes un derecho inalienable, pero Gautama es un ser individual. Puedes ser un Cristo, pero no Jesucristo. Jesús es un ser individual. Cristo es otro nombre que se le puede dar al estado del Buddha, a la “Budeidad”, el estado máximo de Conciencia. Tienes ese potencial, puedes florecer hasta alcanzar la “Conciencia de Cristo”.

Adyashanti

Sólo el Uno percibe al Uno

El verdadero Cristo está en todos los seres,

o lo que es lo mismo, el Buda está en todos.

Y el único que puede percibir esto es el Cristo interior.

El único que percibe al Buda es el Buda interior.

El Uno interior es el único que puede percibir al Uno.

El yo nunca percibirá al Uno.

Reflexiones

Dios en el Budismo

    Con frecuencia uno lee o escucha que el budismo es ateo, pero en realidad el budismo es no-teísta, es decir, no está basado en la creencia en Dios; sin embargo, cada budista es libre de tener o no algún concepto, noción o “creencia” acerca de Dios.

    Veamos lo que grandes maestros budistas como Buddhadasa Bhikkhu, Taisen Deshimaru y Thich Nhat Hanh han expresado con respecto a Dios.

    En Una Guía hacia el Interior de la Ciencia Budista, Buddhadasa Bhikkhu señala que el budismo tiene un “Dios impersonal” que es la Verdad o Ley de la Naturaleza de acuerdo con los principios científicos, la cual es Idappaccayata (la Ley de Causalidad y Condicionalidad). Además, en las Enseñanzas de Buddhadasa Bhikkhu hallamos lo siguiente:

    Si el Reino de Dios es el final del deseo, entonces es lo que el budismo llama Nibbana (Nirvana) o la felicidad que está más allá del mundo, porque el deseo/ansia/anhelo ha terminado.

    El no-apego es el Dhamma (Dharma) supremo, es el corazón de cada religión. Si hay un Dios, solamente se puede encontrar en el no-apego.

    En el libro Preguntas a un Maestro Zen, Taisen Deshimaru se refiere a Dios en diversas ocasiones y de manera muy positiva. Por ejemplo:

    La mayoría de las personas viven sumergidas en las pasiones, en los deseos, en las ilusiones. Buda, Dios, existen, significan la única Verdad del Universo, el verdadero Satori (Iluminación), sin ilusiones, sin pasiones.

    Dogen decía: “Zazen es Dios”. Quería decir con ello que en Zazen (en meditación) estamos en armonía con el Cosmos.

    La conciencia Hishiryo (pensar sin pensar) es la conciencia del Satori; el “yo” desaparece, se disuelve; es la conciencia de Dios, es Dios.

    No estamos separados de Dios; no hay separación entre Dios, Buda y nosotros.

    En varios libros y charlas, Thich Nhat Hanh hace referencia al cristianismo y a Dios, y resalta sus similitudes con el budismo y con el Buda (especialmente en el libro Living Buddha, Living Christ). He aquí lo que expresa en algunas de sus obras:

    Para mí, el Reino de Dios es donde existe conciencia plena, comprensión y compasión. El Reino de Dios, la Tierra Pura de Buda, ya están aquí, dentro de cada uno de nosotros y a nuestro alrededor. El Reino de Dios no es una mera noción, es una realidad que podemos tocar en nuestra vida cotidiana; para ello es necesario enfocarnos en el momento presente y vivirlo profunda y verdaderamente.

    En cada uno de nosotros hay una semilla de entendimiento. Esa semilla es Dios y también es el Buda. Si dudas de la existencia de esa semilla de entendimiento, dudas de Dios y del Buda.

    Amarse, cuidarse y ayudarse unos a otros, a todos los seres vivos y al medio ambiente es la mejor manera de amar a Dios. Este amor es posible cuando entendemos que no estamos separados de los demás seres y del medio ambiente. Este entendimiento se desarrolla gracias a la práctica diaria de la oración, la contemplación y la meditación.

    Solemos escuchar que Dios está dentro nosotros. Para mí, eso significa que Dios está en nuestra Conciencia.

    Finalmente, creo que la siguiente frase de Thich Nhat Hanh es excelente a manera de conclusión:

    El Buda no estaba “en contra de Dios”, sino en contra de aquellos conceptos acerca de Dios que son meras construcciones mentales, que no se corresponden con la Realidad y que nos alejan de nuestro propio desarrollo.

Siddhartha Gautama

Mahamangala Sutta

(El Sutra de las Grandes Bendiciones)

*

Una divinidad

Preguntó al Buddha lo siguiente:

Dígame cuál es la más grande bendición.

Y el Buddha respondió:

No asociarse con necios,

asociarse con sabios,

venerar a aquellos merecedores de veneración.

Ésta es la más grande bendición.

Vivir en un lugar adecuado,

haber realizado acciones meritorias en el pasado

y establecerse en lo que es correcto.

Ésta es la más grande bendición.

Poseer una inmensidad de conocimiento,

tener habilidad en trabajos manuales,

estar bien entrenado en moralidad

y ser de lenguaje agradable.

Ésta es la más grande bendición.

Cuidar a la madre y al padre,

sostener a la esposa y a los hijos,

y tener una ocupación que no cause daño.

Ésta es la más grande bendición.

Generosidad, practicar el Dhamma,

sostener a los familiares

y realizar acciones irreprochables.

Ésta es la más grande bendición.

Abstenerse del mal con la mente,

abstenerse del mal con el cuerpo y las palabras,

abstenerse de intoxicantes

y no ser negligente.

Ésta es la más grande bendición.

Respeto, humildad,

contentamiento, gratitud

y escuchar el Dhamma en el momento apropiado.

Ésta es la más grande bendición.

Paciencia, obediencia,

y platicar acerca del Dhamma en el momento adecuado.

Ésta es la más grande bendición.

Autocontrol, llevar una vida noble,

comprender las Nobles Verdades

y alcanzar el Nibbana.

Ésta es la más grande bendición.

Una mente que no se conmueve

por el contacto con las condiciones del mundo;

sin pesar, pura, segura.

Ésta es la más grande bendición.

Aquellos que reúnen estas cualidades

alcanzan la felicidad.

Ésta es la más grande bendición para ellos.