Conny Méndez

El uso de las palabras creadoras “Yo Soy”

    Cuando alguien piensa, siente, escribe o pronuncia las palabras “Yo Soy”, inmediatamente despierta o alerta la atención de la Energía Vital en sí mismo y en todo lo que le rodea. El Universo entero procede a manifestar, a dar forma a lo que viene después. ¿Por qué es esto? Porque las palabras “Yo Soy” son sagradas, son la señal establecida para indicar a la Energía Vital que ha llegado el momento de Crear.

    La Vida siempre ha obedecido al mandato, mental o audible, que está precedido de las palabras mágicas “Yo Soy”, pues son el nombre de Dios (Éxodo 3:14). Cuando una persona conoce el poder de este nombre, jamás lo usa para expresar un decreto negativo o una mentira, sino para hacer el Bien y expresar la Verdad. Por eso, ¡cuiden sus palabras!, ¡cuiden sus decretos después de pronunciar el santo, mágico y poderosísimo “Yo Soy”! 

Símbolos

Azufre, Mercurio y Sal

   Azufre, Mercurio y Sal

    Según la Alquimia, todo está compuesto por Azufre, Mercurio y Sal, por lo cual se les conoce como Tria Principia, que en latín significa “Los Tres Principios”. Estos tienen una simbología bastante amplia e interesante que intentaré resumir a continuación.

    Espíritu, Alma y Cuerpo: El Azufre siempre ha estado asociado con el Fuego (lo confirma el triángulo del elemento fuego presente en su símbolo); en este caso se refiere al Fuego Sagrado, a nuestro Espíritu, nuestra Esencia Divina. El Mercurio representa el Alma, pero también la mente y las emociones. La Sal es todo lo externo, lo visible, lo físico, lo sólido; el cuerpo; es energía cristalizada, materializada.

    En la Alquimia, la palabra “Metal” simboliza al ser humano y se dice que doquiera haya Metal, hay Azufre, Mercurio y Sal; esto significa que todo ser humano está compuesto por Espíritu, Alma (mente y emociones) y Cuerpo.

        Opuestos y/o Complementarios: El Azufre es Yang, el Sol, lo Masculino; el Mercurio es Yin, la Luna, lo Femenino; aunque el Mercurio en sí mismo es dual (tiene a la Luna y al Sol en su símbolo). La Sal es lo estático y neutral.

    Así como en el Yin-Yang lo “activo” está presente en lo “pasivo” (y viceversa), se considera que el Azufre es pasivamente activo y el Mercurio es activamente pasivo, es decir, Azufre y Mercurio son las Fuerzas Masculina y Femenina que procuran unirse para crear.

    El Matrimonio Alquímico: Se conoce como Matrimonio Alquímico a la unión o combinación del Azufre y el Mercurio. Según los alquimistas, esta unión es indispensable para la realización de la Gran Obra o Piedra Filosofal. También se le conoce como el Matrimonio o Casamiento del Sol y la Luna, del Rey y la Reina, del Espíritu y el Alma. Este último es el llamado Matrimonio Místico; según el misticismo, el Alma se alejó de Dios para entregarse al mundo y, por tanto, ahora debe regresar al Espíritu, a Dios, y unirse con Él.

    Otras Correspondencias Simbólicas: Los Tres Principios (Azufre, Mercurio y Sal) actúan en los Cuatro Elementos (Fuego, Aire, Agua y Tierra), esto es, 3+4=7, número que simboliza la totalidad Espíritu-Materia, pero esta combinación de los Tria Principia con los Cuatro Elementos también se refiere a la unión de las virtudes teologales: Fe (Azufre), Esperanza (Mercurio) y Caridad (Sal), con la virtudes cardinales: Fortaleza (Fuego), Justicia (Aire), Templanza (Agua) y Prudencia (Tierra).

Reflexiones

Poder Cósmico

Tomado del libro Preguntas a un Maestro Zen

(entrevista realizada a Taisen Deshimaru).

*

Buda Shakyamuni comprendió

a través de su cuerpo

que el poder cósmico fundamental existía

y que él estaba unido a esta corriente.

Su cuerpo y su espíritu estaban en armonía,

se habían unificado con el poder cósmico.

Él tuvo esta experiencia.

Vosotros también debéis experimentarlo

en vosotros mismos.

Símbolos

La Cruz de Flamel

    También conocida como “Cruz Alquímica”, este símbolo aparece en “El Libro de las Figuras Jeroglíficas” de Nicolás Flamel, alquimista francés del siglo XIV. Consiste en una serpiente enroscada en una cruz, aunque hay otra versión que incluye una corona y alas sobre la serpiente y la cruz.

CruzFlamel1

    Según Titus Burckhardt en su libro “Alquimia”, la “serpiente crucificada” simboliza el control de la fuerza vital para que no se disipe y la conversión del pensamiento en una conciencia equilibrada e intemporal; la cruz en la que está la serpiente representa el cuerpo como microcosmos.

    Además, las alas y la corona que aparecen en la otra versión de la Cruz de Flamel significan la victoria de la espiritualidad sobre el materialismo.

CruzFlamel2