Misceláneas

La joya del mendigo

Un mendigo

tenía una joya en su bolsillo,

pero no lo sabía;

pues todo el tiempo recurría

al bolsillo de los demás.

Un día se le ocurrió

buscar en su bolsillo

y entonces descubrió

la joya que en su interior había.

Desde ese momento

no volvió a mendigar más.

*

Descubre la «joya» que hay en tu interior.

Toma conciencia de tu Verdadero Ser.

 

Adyashanti

No eres tu historia

Tú no eres ninguna de las historias que te habías creído.

En realidad, tú eres la ausencia de historias.

Tú eres Espíritu.

Cuando te despiertas de tu historia,

¿sabes lo que descubres respecto a todos los demás?

Que no son su historia. Que también son Espíritu, como tú.

Y es que no puedes ver tu verdadera naturaleza

sin ver también la verdadera naturaleza de todo.

Biblioteca

Metafísica

Discurso de Metafísica (Leibniz)

El Ente y su Ser (L. Peña)

Iniciación a la Metafísica (F. Ugarte)

Introducción a la Metafísica (F. Suárez)

La Ontología y su Relación con la Metafísica (Caudullo)

La Ontoteología y el Argumento Ontológico (P. Cerezo)

Lecciones de Metafísica (R. Ávila)

Meditaciones Metafísicas (Descartes)

Metafísica (Aristóteles)

Metafísica (Conceptos Fundamentales)

Metafísica (G. Bueno)

Metafísica (J.L. Pardo)

Ontología (I. Di Napoli)

Qué es Metafísica (M. Heidegger)

Síntesis Metafísica

Unas Lecciones de Metafísica (J. Ortega y Gasset)

Jesús de Nazaret

Los «Yo Soy» del Maestro Jesús

(Una interpretación)

    Lo primero que se debe señalar es que “Yo Soy” es el nombre de Dios revelado a Moisés: …Y dijo Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y añadió: Así dirás a los hijos de Israel: “YO SOY me ha enviado a vosotros” (Éxodo 3:14). Y hace alusión al Ser, al Espíritu, a la Esencia Divina. Por tanto, en estas expresiones en las cuales el Maestro Jesús utiliza el “Yo Soy” podemos interpretar que se está refiriendo principalmente a lo que él y todos somos realmente: Espíritu; pero además se refería al Cristo, es decir, a la Conciencia que él manifestaba (la Conciencia Espiritual o Conciencia Crística), así como también a los valores y enseñanzas que él transmitía. Jesús representa el Ideal Crístico, el ser humano consciente, despierto, realizado espiritualmente; de modo que al decir Jesús “Yo Soy” se está refiriendo a ese Ideal.

  1. Yo Soy el Pan de Vida; el que a mí viene nunca tendrá hambre, y el que en mí cree no tendrá sed jamás. (Juan 6:35)

    Yo Soy el Pan de Vida significa que el Espíritu nutre a la Vida, hace posible a la Vida, es la Vida. El que a mí viene… y el que en mí cree… significan que quien acude al Espíritu o a lo genuinamente Espiritual (las enseñanzas de Jesús, por ejemplo) encontrará el “verdadero alimento” y la “verdadera bebida”.

  1. Yo Soy la Luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la Luz de la Vida. (Juan 8:12)

    El Espíritu es Luz, Cristo es Luz; quienes sigan el ejemplo y las enseñanzas de Jesús alcanzarán esa luminosa Conciencia que el Maestro manifestaba, entonces verán con claridad y no serán engañados por la ilusión de este mundo de apariencias, oscuridad y confusión.

  1. Yo Soy la Puerta; el que por mí entrare será salvo… (Juan 10:9)

     Cristo es la Puerta, la Conciencia Crística es la Puerta; para entrar por la Puerta que es Cristo (para lograr la Conciencia Crística) se debe seguir o tener una vida acorde con los valores, las enseñanzas y el ejemplo de vida del Maestro Jesús (el Ideal Crístico), y así se alcanzará la Realización Espiritual (el que por mí entrare será salvo…).

  1. Yo Soy el Buen Pastor; el Buen Pastor su vida da por las ovejas. (Juan 10:11)

    Cristo es el Buen Pastor, pues nos orienta y nos indica sabiamente el camino a seguir. Jesús dedicó su vida a enseñarnos que debemos ser altruistas y no egoístas; de manera que “dar la vida” significa que debemos dedicar la vida a la solidaridad, a la generosidad, al Bien, a los valores más elevados.

  1. Yo Soy la Resurrección y la Vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá; y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. (Juan 11:25-26)

    Jesús aquí nos indica que el Espíritu, Eso que somos en Esencia, es Eterno; y la “muerte” a la que se refiere no es la muerte física (en alguna ocasión dijo: Dios no es Dios de muertos, sino de vivos), sino que debemos “morir” a todo tipo de pensamientos, emociones y conductas perniciosas, para poder “renacer”, para poder renovarnos; es decir, la Resurrección consiste en la transformación total del ser humano, en un cambio positivo y profundo de uno mismo.

    Otra interpretación es la que se deriva de lo expresado por Pablo de Tarso en su epístola a los Efesios (capítulo 5, versículo 14): Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo. Podríamos decir entonces que la Resurrección es el despertar de la Conciencia Crística, pues el que cree en mí… (quien sigue el Ideal Crístico) aunque esté muerto (dormido, inconsciente) vivirá (despertará, tomará conciencia); y todo aquel que vive y cree en mí (quien ya es consciente, quien ya ha “despertado” y sigue el Ideal Crístico) no morirá eternamente (no volverá a “dormirse”). Yo Soy la Resurrección y la Vida significa que Cristo es Conciencia Despierta y Vida Renovada.

  1. Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14:6)

    El “Yo Soy”, el Espíritu, Dios es la Verdad y la Vida, por tanto, es el Camino a seguir. El Camino Espiritual es el Verdadero Camino de la Vida; cualquier otro “camino” es ilusorio. El “Padre” es una manera de referirse al Espíritu como “Origen de Todo”, como “Esencia de Todo”. Nadie viene al Padre sino por mí significa que Cristo nos indica el “Camino de Regreso al Origen, a la Esencia”, el Camino hacia la Realización Espiritual.

  1. Yo Soy en el Padre, y el Padre en mí. (Juan 14:11)

    Más adelante, Jesús expresó: Yo estoy en el Padre, y vosotros en mí, y Yo en vosotros (Juan 14:20). También dijo el Maestro: El Padre y Yo somos Uno. De esta manera, Jesús nos pide que tomemos conciencia de que no estamos separados, ni lejos de Dios; somos Uno con Dios; la misma Esencia, el mismo Espíritu; Eso es lo que somos realmente: Seres Espirituales.

  1. Yo Soy la Vid verdadera (Juan 15:1). Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo si no permanece en la Vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. (Juan 15:4)

    Aquí Jesús plantea la siguiente metáfora: Cristo es como una Vid (la Vid está relacionada simbólicamente con lo divino, con lo místico y con la alegría de vivir); pero no es cualquier Vid, sino “la Vid verdadera”; y quienes llevan una vida Crística son como pámpanos (vástagos, sarmientos) de esa Vid, por tanto, son verdaderamente felices y fructifican, y no así quienes llevan una vida materialista y desordenada.

Símbolos

La Vid (Simbología)

  La Vid  Este árbol, su fruto (la uva) y la bebida elaborada a partir de su fruto (el vino) tienen una simbología muy importante relacionada con lo divino, con lo místico y con la vida.

    Según la mitología griega, Dionisos (Baco para los romanos) era el dios del vino y de la Vid. Representaba el placer y la alegría de vivir. Por tanto, en el culto a esta deidad el vino era la bebida fundamental, pues se afirmaba que embriagándose de vino se establecía un contacto místico con este dios.

    Aunque el Islam prohíbe el consumo de vino y de las bebidas alcohólicas en general, llama la atención el uso simbólico del vino en el sufismo (tradición mística del Islam); así, por citar sólo un ejemplo, en la poesía sufí podemos encontrar versos como estos:

Yo soy la copa; Dios, el vino.

Yo soy la flauta; Dios, el aliento.

Su Esencia, el Ser; yo, el no-ser;

yo, temporal; Dios, eterno.

(Nurbakish)

    En ellos vemos que el vino es símbolo de Dios como Ser Absoluto, Eterno e Inmanente a todos los seres. Además, en el sufismo a veces se hace referencia a Dios como “Vino Eterno”, pues se cree que pensar en su grandeza produce una especie de embriaguez que te hace olvidar los problemas.

Copa y Uvas

    En el cristianismo, la Vid y el vino son símbolos sumamente significativos. Según Juan el Evangelista, Jesús afirmó: Yo Soy la Vid verdadera (…) Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo si no permanece en la Vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Una posible interpretación es: Quien lleva una vida acorde con las enseñanzas de Jesús fructifica, y no así quien lleva una vida desordenada.

    Uno de los milagros de Jesús que se menciona en los Evangelios es la transformación del agua en vino en las bodas de Caná; y, por supuesto, conocida es la identificación que se hace del vino con la sangre de Cristo en la Eucaristía.

    Un significado más “terrenal” es el de prosperidad, pues desde hace siglos el cultivo de la Vid, la exportación de uvas y la producción de vinos han sido los pilares de la economía de muchos países.

Antes que la rosa y la uva

existieran en el jardín del mundo,

de un Vino Eterno

estaba ebria nuestra alma.

(Neyshapuri Attar)