Mis Poemas

Sal de la Caverna

Sal de la Caverna,

y verás la luminosa Verdad

y las sombras ya no podrán engañarte

y motivarás a tus hermanos

a salir de la oscuridad,

aunque algunos no van a creerte

e incluso querrán apartarte,

pues aún no están preparados

para tanta claridad.

Pero otros sí saldrán de la Caverna

y verán la luminosa Verdad

y las sombras ya no podrán engañarlos

y motivarán a más hermanos

a salir de la oscuridad…

Filosofía

La Caverna

    En La República de Platón encontramos la “alegoría de la Caverna”, la cual nos transmite muchas enseñanzas; una de ellas es la siguiente:

    Platón se refiere en esta alegoría a un grupo de personas que desde muy pequeñas están en el interior de una caverna y solamente ven sombras que se proyectan a través de la entrada de la misma. Según estas personas, las sombras son prácticamente lo único que existe, la única realidad, pues no conocen nada más. Sin embargo, una persona logra salir de la caverna y ve la luz, y luego entra y lo cuenta a quienes todavía se hallan en la caverna, y quiere que salgan para que vean la luz; pero no le creen, e incluso –nos relata Platón– serían capaces de matar a esa persona.

    Aquellos que están dentro de la caverna representan a quienes tienen una visión muy limitada de la vida, juzgan todo según esa visión y no aceptan que una realidad distinta sea posible. Estas personas suelen ser fanáticas, extremistas, y pueden llegar a matar con tal de imponer su única manera de ver el mundo y de hacer las cosas.

    Quien sale de la caverna representa a todo aquel que ha comprendido que no solamente hay sombras, sino también luz; y luego busca mostrar esa luz a quienes, por vivir en la oscuridad, piensan que las sombras son la única realidad.

    No obstante, “sacar a los demás de la oscuridad” a veces cuesta a quien lo intenta el ser martirizado o asesinado; por ejemplo: Sócrates, Jesús de Nazaret, Mahatma Gandhi, etc.

    En resumen, algunos prefieren quedarse con su limitado y oscuro punto de vista, y otros se atreven a aceptar y vivir luminosamente la realidad.

Jesús de Nazaret

Luz y Sal

    Ustedes son la Sal de la Tierra. Pero si la Sal pierde su sabor, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres.

    Ustedes son la Luz del Mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no puede ser escondida. Tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo de un cajón, sino sobre el candelero; y así alumbra a todos los que están en la casa. Así alumbre la Luz de ustedes delante de los hombres, de modo que vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en los Cielos.

(Mateo 5:13-16)

    Jesús dice a sus Discípulos: Ustedes son la Luz del Mundo y la Sal de la Tierra. ¿Qué significa?

    La Luz simboliza a Dios, al Espíritu, a Cristo, el Ideal Crístico (Yo Soy la Luz del Mundo), las Enseñanzas de Jesús, la Verdad, las Virtudes. Por tanto, ser la Luz del Mundo significa que cada Discípulo de Jesús debe ser Luz para todos en todo, es decir, debe llevar una vida ejemplar en acciones, lenguaje, pensamientos y emociones; debe representar o procurar representar de la mejor manera el Ideal Crístico.

    La Sal simboliza conservación, preservación, pues la Sal conserva los alimentos (especialmente carnes y pescados) y evita que se corrompan, que se descompongan. En consecuencia, ser la Sal de la Tierra significa que el Discípulo debe practicar y promover la práctica de las Enseñanzas de Jesús, pues contienen principios y valores muy elevados que evitan que el ser humano se corrompa.

    La Sal condimenta, da sabor; por tanto, simboliza entusiasmo, optimismo, una actitud positiva ante la vida. Ser la Sal de la Tierra es que el Discípulo sienta todo esto, lo profese y –con su ejemplo motivador– haga que los demás también lo sientan, lo profesen y a su vez influyan positivamente en otros.

    La Sal simboliza también pureza, purificación. Ser la Sal de la Tierra es que el Discípulo lleve a cabo en sí mismo un proceso de “limpieza integral” (ética, emocional, mental, etc.) para después ayudar a los demás a realizarlo.

    La Sal produce sed. Ser la Sal de la Tierra significa que cada Discípulo debe producir en las demás personas “sed de Dios”, “sed de lo Espiritual”, “sed de virtudes”, es decir, que toda persona que lo vea, que lo escuche o que lo lea, busque dedicar más tiempo a Dios, a lo Espiritual, a lo virtuoso.

    Éstos son los deberes de todo Discípulo de Jesús; no cumplirlos es fallar al Maestro y a sí mismo; cumplirlos es ser un digno representante del Ideal Crístico.

Símbolos

El Solsticio de Invierno y la Navidad

    Entre el 20 y el 23 de diciembre de cada año ocurre el Solsticio de Invierno en el hemisferio norte. Durante esos días, el tiempo sin luz solar es un poco mayor al tiempo de luz solar (las noches duran más que los días); pero a partir de entonces, el tiempo de luz solar aumenta poco a poco hasta llegar el Equinoccio de Primavera, en el cual se equilibra la duración de los días y las noches. Esto ha sido interpretado simbólicamente desde la antigüedad como el nacimiento (o renacimiento) del Sol o de la Luz; por esta razón, en estas fechas solían celebrarse distintas festividades relacionadas con el Sol o con el “nacimiento” de alguna “deidad solar”. Por ejemplo, una de las celebraciones más emblemáticas en la antigua Roma era el festival del Sol Invictus (Sol Invicto) o “Festival del Nacimiento del Sol Invicto”. En cuanto a la fecha, en el calendario juliano (calendario solar instaurado por Julio César) el Solsticio de Invierno era el 25 de diciembre; sin embargo, en el calendario gregoriano (promulgado por el papa Gregorio XIII en 1582, y el cual se utiliza en casi todo el mundo) el Solsticio de Invierno ocurre alrededor del 21 de diciembre.

La Navidad:

    Del latín Nativitas (nacimiento), es una festividad cristiana en la cual se celebra el nacimiento de Jesús de Nazaret en la medianoche entre el 24 y 25 de diciembre de cada año.

    En la época del emperador Constantino, la Navidad empezó a celebrarse el día del Solsticio de Invierno para sustituir las festividades paganas, como la del Sol Invictus, y así tratar de convertir al cristianismo a muchos romanos paganos identificando a Cristo con el “Sol Invicto” o afirmando que Cristo era el verdadero “Sol Invicto”.

    En épocas posteriores, y con la finalidad de propagar el cristianismo, la Iglesia Católica fue sustituyendo en otras tierras las festividades dedicadas a “dioses solares” y estableció la Navidad como fiesta principal.

    Algunas vertientes del cristianismo no celebran la Navidad debido a que en la Biblia no se expresa con certeza la fecha del nacimiento de Jesús, y otras la celebran en una fecha distinta debido al calendario que utilizan.

nacimiento

Otras festividades y personajes:

    Otra festividad muy importante en la antigua Roma era la Saturnalia (Saturnales), festival pagano dedicado a Saturno (Kronos), dios del tiempo. Durante las Saturnales se intercambiaban regalos y se hacían banquetes, lo cual se sigue haciendo en las navidades actuales.

    En épocas más recientes se creó el personaje de Papá Noel, Santa Claus o San Nicolás, el cual trae regalos a los niños en navidad. Este personaje está basado o inspirado en un obispo católico (y santo) del siglo IV llamado San Nicolás de Myra (o de Bari).

Simbología:

    El Solsticio de Invierno y la Navidad simbolizan renacimiento, renovación; por tanto, es un tiempo propicio para reflexionar acerca de nuestras acciones durante el año, renunciar a todo lo perjudicial y efímero, y cultivar cada vez más virtudes como la generosidad y la solidaridad; de esa manera, se producirá en nosotros un renacer, una renovación, y nos convertiremos en mejores seres humanos.