Numerología

13

    Éste es un número acerca del cual hay supersticiones que han dado origen a lo que se conoce como Triscaidecafobia (del griego Triskaideka, “Trece”, y Fobia, “Miedo”): miedo irracional al número 13.

    Por ejemplo, suele decirse que se considera al número 13 de mal agüero debido a que en la Última Cena estuvieron presentes 13 personas (Jesús de Nazaret y sus discípulos), y uno de ellos (Judas Iscariote) traicionó a Jesús, quien posteriormente fue crucificado.

    Sin embargo, en Numerología y Kábalah el número 13 tiene significados positivos e importantes:

    El 13 está compuesto por el 1 y el 3, que nos recuerdan el Misterio de la Trinidad: Dios es Uno y Trino al mismo tiempo, lo cual significa que el 13 simboliza la Unidad y la Trinidad divinas.

    Además, el número 13 es 1 + 3 = 4. El 4 representa la Materia, el Universo Material, los 4 Elementos, los 4 Mundos de la Kábalah, la Estabilidad, la Estructura.

    Asimismo, en lengua hebrea, el valor numérico de las palabras Ejad (Uno) y Ahaváh (Amor) es 13. Si sumamos estos valores, obtenemos 26, el cual es el valor numérico del Tetragrama (IHVH), el nombre más sagrado de Dios. Es decir, Dios es Uno y es Amor.

    Así que más allá de cualquier superstición o creencia negativa acerca del número 13, recordemos y resaltemos siempre sus significados positivos.

Glossarium

Felicitas, Eudaimonía y Ananda

    La palabra latina Felicitas es el origen de la palabra española “Felicidad”; proviene del latín Felix (fértil, fructífero, productivo); además, para los antiguos romanos, Felicitas era el nombre de la diosa del éxito, la riqueza y la prosperidad, y era representada como una mujer portando una Cornucopia (el Cuerno de la Abundancia). Por tanto, Felicitas puede referirse a la Felicidad material o a que la Felicidad depende de lo material, de lo externo.

    En cambio, los antiguos griegos utilizaban la palabra Eudaimonía para referirse a la Felicidad. Eudaimonía proviene del griego Eu (bueno, bien) y Daimon (Espíritu), y significa “Buen Espíritu”, “Bienestar Espiritual”. Filósofos como Sócrates y Aristóteles consideraban que la Felicidad se alcanza mediante la práctica de la virtud y el obrar según la razón, que no mediante las posesiones materiales, ni las riquezas.

    No obstante, en el Vedanta (filosofía espiritual que forma parte del Hinduismo) se va más allá y se nos dice que Ananda (“Felicidad” en sánscrito) es parte de lo que somos realmente, pues nuestro verdadero Ser (Atman) es Sat-Chit-Ananda (Esencia-Conciencia-Felicidad), lo cual significa que la Felicidad no es algo que debamos buscar o procurar alcanzar, sino que ya somos Felicidad; de manera que quien es consciente de su verdadero Ser, siente y manifiesta genuina y profunda Felicidad.

Símbolos

Azufre, Mercurio y Sal

   Azufre, Mercurio y Sal

    Según la Alquimia, todo está compuesto por Azufre, Mercurio y Sal, por lo cual se les conoce como Tria Principia, que en latín significa “Los Tres Principios”. Estos tienen una simbología bastante amplia e interesante que intentaré resumir a continuación.

    Espíritu, Alma y Cuerpo: El Azufre siempre ha estado asociado con el Fuego (lo confirma el triángulo del elemento fuego presente en su símbolo); en este caso se refiere al Fuego Sagrado, a nuestro Espíritu, nuestra Esencia Divina. El Mercurio representa el Alma, pero también la mente y las emociones. La Sal es todo lo externo, lo visible, lo físico, lo sólido; el cuerpo; es energía cristalizada, materializada.

    En la Alquimia, la palabra “Metal” simboliza al ser humano y se dice que doquiera haya Metal, hay Azufre, Mercurio y Sal; esto significa que todo ser humano está compuesto por Espíritu, Alma (mente y emociones) y Cuerpo.

        Opuestos y/o Complementarios: El Azufre es Yang, el Sol, lo Masculino; el Mercurio es Yin, la Luna, lo Femenino; aunque el Mercurio en sí mismo es dual (tiene a la Luna y al Sol en su símbolo). La Sal es lo estático y neutral.

    Así como en el Yin-Yang lo “activo” está presente en lo “pasivo” (y viceversa), se considera que el Azufre es pasivamente activo y el Mercurio es activamente pasivo, es decir, Azufre y Mercurio son las Fuerzas Masculina y Femenina que procuran unirse para crear.

    El Matrimonio Alquímico: Se conoce como Matrimonio Alquímico a la unión o combinación del Azufre y el Mercurio. Según los alquimistas, esta unión es indispensable para la realización de la Gran Obra o Piedra Filosofal. También se le conoce como el Matrimonio o Casamiento del Sol y la Luna, del Rey y la Reina, del Espíritu y el Alma. Este último es el llamado Matrimonio Místico; según el misticismo, el Alma se alejó de Dios para entregarse al mundo y, por tanto, ahora debe regresar al Espíritu, a Dios, y unirse con Él.

    Otras Correspondencias Simbólicas: Los Tres Principios (Azufre, Mercurio y Sal) actúan en los Cuatro Elementos (Fuego, Aire, Agua y Tierra), esto es, 3+4=7, número que simboliza la totalidad Espíritu-Materia, pero esta combinación de los Tria Principia con los Cuatro Elementos también se refiere a la unión de las virtudes teologales: Fe (Azufre), Esperanza (Mercurio) y Caridad (Sal), con la virtudes cardinales: Fortaleza (Fuego), Justicia (Aire), Templanza (Agua) y Prudencia (Tierra).