Glossarium

Frónesis

    La palabra “Frónesis” proviene del griego Phrónesis, que se refiere a la sabiduría práctica, a la sensatez y a la prudencia llevadas a la práctica, a diferencia de Sophía, que se refiere a la sabiduría teórica e incluso teológica. Además, Phrónesis proviene de verbo Phronein (pensar) que hace referencia a la reflexión, al pensamiento, pero también en un sentido práctico, es decir, a la capacidad para reflexionar acerca de qué es lo mejor, qué se debe hacer, para finalmente llevarlo a cabo.

    El Frónimos o Phrónimos es el ser humano que piensa y actúa con Frónesis y, por tanto, realiza siempre las acciones correctas.

    ¡Seamos Frónimos!

Reflexiones

Carpe Diem

    En una de sus Odas, el poeta romano Quinto Horacio Flaco escribió: Carpe diem, quam minimum credula postero, que en latín significa “aprovecha el día de hoy, no confíes en el mañana”.

    Algunos interpretan esta expresión así: “hay que vivir cada día como si fuera el último”; pero éste es un error, pues esta interpretación puede dar pie a vivir entregado a los excesos y al extremismo.

    El Carpe Diem es un llamado a vivir el presente de la mejor manera posible, de la manera más sana, productiva y sensata; de hecho, el mismo Horacio en su obra literaria exalta y promueve la vida sencilla y la práctica de la moderación.

Reflexiones

Prudencia

    Del latín Prudentia, y ésta –a su vez– del latín Pro Videntia (Pro = hacia delante; Videntia, Videre = ver) que significa “Ver hacia delante”, “Ver por adelantado”, “Ver antes”, “Anticiparse”, es decir, la persona prudente es capaz de prever lo que pudiera ocurrir.

    En la ética aristotélica, la prudencia es interpretada como sabiduría práctica, como aquella virtud indispensable para alcanzar el punto medio, el equilibrio.

    Prudencia es moderación, cautela; es sensatez o buen juicio en las acciones y las palabras; es expresarse con claridad y de manera adecuada; es hacer lo correcto, ser respetuoso y no perjudicar; es conocer lo que está bien y lo que está mal, para realizar siempre las buenas acciones y alejarse de las malas.

    Epicuro de Samos, filósofo griego, escribió en su “Carta a Meneceo”: Lo más estimable y precioso de la filosofía es la prudencia, pues de la prudencia proceden las demás virtudes.