Misceláneas

Señales Divinas

(Antiguo Relato Cherokee)

*

Un hombre exclamó: ¡Dios, habla conmigo!

Y un ruiseñor empezó a trinar…

Pero el hombre no le prestó atención.

Volvió a pedir: ¡Dios, habla conmigo!

Y un trueno resonó…

Pero el hombre no le dio importancia.

Entonces exclamó: ¡Dios, déjame verte!

Y el Sol brilló en el firmamento…

Pero el hombre ni se dio cuenta.

Nervioso, comenzó a gritar:

¡Dios, muéstrame un milagro!

Y he aquí que nació un niño…

Pero el hombre no se detuvo

a admirar el milagro de la vida.

Desesperado, gritó: ¡Dios, si existes, tócame

y déjame sentir tu presencia aquí y ahora!

Y una mariposa se posó en su hombro…

Pero él, irritado, la apartó con una mano.

Decepcionado y entre lágrimas,

siguió su camino vagando sin rumbo,

solo y lleno de miedo

porque no supo interpretar

las señales de la Presencia de Dios.

Leonardo Boff

Espiritualidad Ecológica

Del Artículo: ¿Es el Universo Autoconsciente y Espiritual?

    La Espiritualidad es el empoderamiento máximo de la Vida bajo las más variadas formas. En la Espiritualidad conscientemente vivida por el ser humano está implicado un compromiso de proteger y promover la Vida y permitir que continúe coevolucionando; no solamente la vida humana, sino toda la Vida en su inconmensurable diversidad y formas de manifestación.

    Para que vivamos el Cosmos como un ser vivo, para que vivenciemos la Tierra como Gaia (la Gran Madre, la Pachamama de los andinos) es preciso sentir estas realidades y la propia Naturaleza de la cual somos parte como fuentes vivas de Energía y entrar en comunión con todos los seres considerándolos como parientes, hermanos y hermanas, primos y primas y compañeros en la gran aventura del Universo.

    Efectivamente, todos tenemos el mismo código genético de base. Desarrollar tales percepciones significa demostrar que somos verdaderamente seres espirituales y vivir profundamente una Espiritualidad Ecológica, algo extremadamente necesario para la salvaguarda de la biosfera.

    El futuro de la Tierra, un planeta viejo, pequeño y limitado, el futuro de la humanidad que no cesa de crecer, el futuro de los ecosistemas agotados debido al gran estrés causado por los procesos industriales, el futuro de las personas confusas, perdidas, espiritualmente entorpecidas, que anhelan vidas más sencillas, auténticas y significativas: este futuro depende de nuestra capacidad de desarrollar una Espiritualidad verdaderamente ecológica.

    No basta con que seamos racionales y religiosos. Es más importante que seamos espirituales, en comunión con el Espíritu Universal y Cósmico, sensibles a los otros, dispuestos a cooperar con nuestra creatividad y a respetar a los otros seres de la Naturaleza, es decir, tenemos que ser auténticamente espirituales. Sólo entonces vamos a mostrarnos como responsables y benevolentes con todas las formas de vida, amantes de la Madre Tierra y adoradores de la Fuente de todos los seres y de todas las bendiciones que existen y están por venir: Dios.

Reflexiones

La Regla de Oro

    Trata a los demás como te gustaría ser tratado, o también No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan, son variantes de un principio ético que se conoce como Regla de Oro y que forma parte de la ética de la reciprocidad.

    La Regla de Oro la podemos encontrar expresada de distintas maneras en diversas religiones y culturas, y por diferentes filósofos y sabios.

    A continuación, algunos ejemplos:

    En la Biblia, en Levítico 19:18, leemos: No seas vengativo con tu prójimo, ni le guardes rencor. Ama a tu prójimo como a ti mismo.

    Y también: No hagas a los demás lo que a ti te desagrada. (Tobías 4:15)

    En Mateo 7:12 y Lucas 6:31 encontramos la Regla de Oro expresada por Jesús de Nazaret: Como queráis que los demás hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos.

        Y además Jesús dijo: Esto os mando: Que os améis los unos a los otros. (Juan 15:17)

    En alguna ocasión, alguien preguntó a Confucio: ¿Existe un principio que pueda guiar la conducta humana a través de la vida? Y Confucio respondió: No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan.

    Un hadiz islámico dice: Ninguno de vosotros es verdaderamente un devoto si no quiere para su prójimo lo que quiere para sí mismo.

    Se cuenta que un beduino se acercó al profeta Mahoma y exclamó: ¡Oh, mensajero de Dios! Enséñame una máxima cuya práctica me permita ir al Cielo. Entonces el profeta le dijo: Así como quisieras que los demás te hagan, haz con ellos; y lo que no te gusta que ellos te hagan, no les hagas. 

    En el Zoroastrismo, religión de origen persa, encontramos: No hagas a los demás lo que no es bueno para ti mismo. (Shayast-na-Shayast 13.29)

    Y en el Dhammapada, uno de los textos fundamentales del Budismo: Quien buscando la felicidad perjudica a los demás, no la alcanzará. La felicidad solamente es alcanzada por quien la busca sin perjudicar a los demás.

    Mahavira, principal figura del jainismo, enseñó: En la felicidad y el sufrimiento, en la alegría y el dolor, debemos considerar a todas las criaturas como nos consideramos a nosotros mismos.

    Y en épocas más recientes, el filósofo alemán Hans Reiner se refería a la Regla de Oro así: No hagas tú lo que reprochas a otros. Actúa como consideras que los demás deben hacerlo.

    Aunque no necesariamente los demás van a tratarte como tú los tratas; sin embargo, por principio, debes tratar a todos con bondad, ahimsa, honradez… Es decir, debes tratar a todos de la mejor manera posible; pero también, aplicando la ética de la reciprocidad y una variante no muy mencionada de la Regla de Oro…

NO DEBES PERMITIR

QUE ALGUIEN TE HAGA

LO QUE TÚ NO LE HARÍAS.

Filosofía

Una nota estoica

Según el Estoicismo, el Universo está regido por el Logos (Razón Divina Universal de la cual forma parte la razón humana), lo cual significa que la naturaleza del ser humano es racional. Por tanto, todo ser humano que sucumbe al Pathos (impulsos, pasiones, excesos) se está desviando de su naturaleza. Por tal motivo, es fundamental vivir de manera disciplinada y de acuerdo con el Logos y no con el Pathos. Así, se logran la Apatheia (ecuanimidad ante cualquier adversidad o circunstancia), la Ataraxia (serenidad, paz interior) y la Eudaimonia (felicidad).

Jesús de Nazaret · Símbolos

La Crucifixión

    La Crucifixión era un método antiguo de tortura y ejecución, en el cual el condenado era clavado en una cruz de madera y dejado ahí hasta morir. Como hemos leído en los Evangelios, Jesucristo fue crucificado y esa Crucifixión ha dado pie a muchas interpretaciones religiosas, simbólicas, esotéricas, etc., algunas de las cuales son mencionadas a continuación:

    Para el Cristianismo, la Crucifixión de Jesús es un símbolo de Sacrificio y Redención del género humano.

    Jesús fue crucificado en el Monte Calvario (Gólgota, del griego Golgotha y éste a su vez del arameo Gulgalta, que significa “Calavera”, “Cráneo”; en latín Calvaria o Calvarius). Este nombre se debe a que ése era un lugar de ejecución y, por tanto, había muchas calaveras; asimismo, se decía que esa colina se parecía a una calavera; de hecho, en algunas pinturas aparece un cráneo o calavera al pie de la Cruz. No obstante, todo esto puede ser también una alusión a la mente: Debemos Crucificar nuestra mentalidad mundana (pensamientos, ideas, conceptos), para que surja una nueva mentalidad, una nueva conciencia.

    Además, se dice que el cráneo al pie de la Cruz representa a Adán, que según cuenta la leyenda fue sepultado ahí en el Gólgota, y también hay que mencionar la relación simbólica entre Adán y Jesús: Adán representa al ser humano ingenuo, inconsciente aún, mientras que Jesús representa al ser humano que ha evolucionado y alcanzado la Conciencia Plena, Crística, Espiritual.

    La palabra “Crucificar” proviene del latín “crucificare” que significa “hacer una cruz”. Si al signo negativo (-) le trazamos una línea vertical, lo estaríamos convirtiendo en positivo (+). La Crucifixión es la transmutación de lo negativo en positivo. Esto se logra, por ejemplo, cuando aprendemos alguna lección o enseñanza a partir de una adversidad y la utilizamos para crecer, para avanzar, para evolucionar. Crucificar es erradicar todo lo negativo que hay en nosotros mismos en pensamiento, palabra, acción y emoción. Para que haya Resurrección, primero debe haber Crucifixión; para que se produzca en nosotros una Transformación Espiritual y manifestemos el Ideal Crístico, primero debemos Crucificar toda la negatividad que haya en nosotros. Para que surja lo positivo, debemos Crucificar lo negativo.

    Una de las frases que Jesús pronuncia en la Cruz es: Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu, la cual nos indica una Entrega Total a Dios y a su Voluntad; entrega que Jesús siempre ejemplificó en vida y también expresó de palabra en varias ocasiones (por ejemplo, en el Padre Nuestro: Hágase tu Voluntad en la Tierra como en el Cielo); Entrega Total de la cual nosotros también deberíamos ser ejemplo.

Símbolos

Baphomet

    También conocido como Bafomet, Baphometo o Bafometo, ha sido y es considerado y adorado por algunos como una deidad o un ídolo, y representado con la imagen “humanizada” de un Macho Cabrío, la cual pudiera estar basada o inspirada en deidades paganas como Cernunnos o Pan, deidades relacionadas con la Naturaleza y la fertilidad; pero, sin duda, la imagen más conocida de Baphomet es la que aparece en el libro Dogma y Ritual de la Alta Magia del ocultista francés Eliphas Lévi.

    El cristianismo medieval identificaba a Satanás con el Macho Cabrío, por lo cual los cristianos asocian a Baphomet con el satanismo o con lo diabólico, aunque Baphomet no necesariamente es satánico o diabólico.

    Algunos se refieren a Baphomet como “El Chivo de Mendes”. Quizás, esto se debe a que en épocas precristianas se le llamaba “Mendes” al Bajo Egipto. En esa región se le rendía culto a una deidad que era representada con cabeza de carnero (no de chivo); sin embargo, al parecer, algunos identificaron a Baphomet con esa deidad, o al menos con su representación, y por eso lo llaman “El Chivo de Mendes”.

Baphomet

Baphomet (Según Eliphas Lévi)

El Nombre:

    No se conocen con certeza el origen y el significado del nombre “Baphomet”; por esta razón, existen muchas teorías al respecto, algunas de las cuales son presentadas a continuación:

  • Proviene del griego Baphe-Metis, que significa “Bautismo o Iniciación en la Sabiduría”.
  • Del griego Bios-Phos-Metis (Vida, Luz, Sabiduría).
  • Según Eliphas Lévi, el nombre “Baphomet” debe leerse cabalísticamente en sentido inverso (TEMOHPAB) debido a que es la abreviatura de Templi Omnium Hominum Pacis Abbas, frase en latín que significa: “El Padre del Templo de la Paz de todos los seres humanos”.
  • Según Hugh Schonfield, escritor y experto en estudios religiosos, el nombre “Baphomet” fue creado utilizando el sistema de encriptación hebreo “Atbash”, el cual consiste en sustituir en cada palabra (escrita con letras hebreas) la primera letra del alfabeto hebreo por la última, la segunda por la penúltima, y así sucesivamente. En el caso del nombre Baphomet (escrito con letras hebreas), al aplicarle el sistema “Atbash”, da como resultado la palabra “Sophía” (Sabiduría) escrita con letras hebreas.

Baphomet-Sophía (Atbash)

Simbología:

   En el libro Las Moradas Filosofales, el misterioso alquimista Fulcanelli señala, entre otras cosas, que en Baphomet se encuentran sintetizados algunos de los principales símbolos esotéricos, pues se trata de un emblema de las tradiciones secretas y no de un ídolo ni una deidad. Y, según Eliphas Lévi, Baphomet simboliza la Gran Obra Alquímica, así como la unión de diferentes fuerzas en perfecto equilibrio.

    En el brazo derecho de Baphomet está escrita la palabra Solve (Disolver) y en el brazo izquierdo la palabra Coagula (Coagular), el famoso Solve et Coagula (Disolver y Coagular) de la Alquimia, el cual se refiere a la disolución de algo inferior para que algo superior pueda manifestarse; por ejemplo, la disolución de la conciencia mundana para que pueda manifestarse la Conciencia Espiritual.

    Con las manos, Baphomet nos indica el Principio Hermético de Correspondencia: Como es Arriba (en el Macrocosmos, en el Universo), es Abajo (en el Microcosmos, en el Ser Humano); de manera que conociendo y comprendiendo a uno, se conoce y se comprende al otro.

    La Cabeza y las Patas de Macho Cabrío simbolizan la “animalidad” presente en el ser humano, sus instintos, sus impulsos; asimismo, se dice que la repulsión que causa la Cabeza de Macho Cabrío simboliza el horror al pecado o lo repulsivo que debería resultarnos incurrir en algún pecado.

    El Pentáculo que Baphomet tiene en la Frente (Mente) está “al derecho” y no invertido como los Pentáculos satánicos; por tanto, simboliza el Espíritu dominando a la Materia, el Pensamiento Espiritual por encima del pensamiento mundano.

    La Antorcha es la Luz, el Espíritu, la Inteligencia, la Sabiduría, el Conocimiento. Las Alas son una señal de elevación a un nivel superior, también son un símbolo de Libertad. El Caduceo simboliza la conciliación de fuerzas opuestas.

    Una Luna Negra y una Luna Blanca se refieren a las fases lunares, que representan el Principio del Ritmo, los cambios y el carácter cíclico de todo. Los Senos de Baphomet no solamente representan lo femenino, sino que además nos indican que Baphomet nutre de Sabiduría Esotérica a quien comprende su Misterio.

Epicteto

Algunos Consejos

    Epicteto afirmaba que es una necedad creer que la libertad y la felicidad consisten en que todo ocurra según nuestros deseos, pues hay cosas que dependen de nosotros y otras que no.

    Recomendaba que debemos cultivar el hábito de pensar antes de actuar y antes de hablar, para que podamos medir bien las consecuencias de nuestros actos y de nuestras palabras.

    Además, nos aconseja que no debemos relacionarnos con cualquiera, que debemos relacionarnos solamente con buenas personas, con personas que nos eleven, que sean una buena influencia para nosotros y, de igual modo, nosotros debemos ser una buena influencia para los demás.