Símbolos

El Águila y el León

El Águila reina en el aire, es el rey de las aves. El León reina en la tierra, es el rey de los animales terrestres. Por esta razón, como símbolos, siempre han sido los favoritos de imperios y de reyes.

    El Águila es símbolo de majestuosidad, libertad, visión. Por la elevación que alcanza en su vuelo, simboliza el Espíritu, la inspiración, la mente, la conexión con lo Divino. Representa el elemento aire, que simboliza la comunicación y el pensamiento, pero en este caso se trata de comunicación de ideas elevadas y de pensamiento espiritual. También representa lo Divino que nos vigila desde las alturas celestes.

    En la mitología griega, este animal está relacionado con Zeus, quien en ocasiones es representado en forma de Águila o transformado en Águila. En el cristianismo, es símbolo de Juan el evangelista, pues su evangelio es el más espiritual y teológico de todos; además, simboliza la ascensión de Cristo. Según el chamanismo, el Águila es el animal más sagrado de todos.  

El León siempre ha estado asociado simbólicamente con el Sol, debido al color de su pelaje, a que su melena se asemeja a los rayos del astro rey y a que el León reina en la sabana africana bajo el inclemente Sol. El León simboliza poder, dignidad, autoridad, dominio, ferocidad, liderazgo, valentía, corazón, protección.

    En Persia, el León y el Sol eran símbolos del Estado y de la Religión, los cuales eran considerados pilares de la sociedad. En la astrología, el León está representado por el signo Leo, cuyo astro regente es el Sol. En la mitología egipcia, la diosa Sejmet (hija de Ra, el Sol) es representada con cabeza de León. En Asia, se considera que el León ahuyenta los malos espíritus, por lo cual suele haber estatuas de Leones en la entrada de los templos. En el cristianismo, el León simboliza al evangelista Marcos y también existen alegorías que se refieren a Jesucristo como un León (Apocalipsis 5:5).  

    La unión simbólica del Águila y el León da como resultado el Grifo, un animal mitológico que combina las virtudes de ambos.

Mis Poemas

Es Poesía

Eran casi las seis de la tarde;

el Sol todavía no se había puesto

y, no obstante,

a través de mi ventana

podía ver la Luna

en el aún azul firmamento.

Algunos dirán: Es Astronomía.

Yo prefiero decir: Es Poesía.

Símbolos

Azufre, Mercurio y Sal

   Azufre, Mercurio y Sal

    Según la Alquimia, todo está compuesto por Azufre, Mercurio y Sal, por lo cual se les conoce como Tria Principia, que en latín significa “Los Tres Principios”. Estos tienen una simbología bastante amplia e interesante que intentaré resumir a continuación.

    Espíritu, Alma y Cuerpo: El Azufre siempre ha estado asociado con el Fuego (lo confirma el triángulo del elemento fuego presente en su símbolo); en este caso se refiere al Fuego Sagrado, a nuestro Espíritu, nuestra Esencia Divina. El Mercurio representa el Alma, pero también la mente y las emociones. La Sal es todo lo externo, lo visible, lo físico, lo sólido; el cuerpo; es energía cristalizada, materializada.

    En la Alquimia, la palabra “Metal” simboliza al ser humano y se dice que doquiera haya Metal, hay Azufre, Mercurio y Sal; esto significa que todo ser humano está compuesto por Espíritu, Alma (mente y emociones) y Cuerpo.

        Opuestos y/o Complementarios: El Azufre es Yang, el Sol, lo Masculino; el Mercurio es Yin, la Luna, lo Femenino; aunque el Mercurio en sí mismo es dual (tiene a la Luna y al Sol en su símbolo). La Sal es lo estático y neutral.

    Así como en el Yin-Yang lo “activo” está presente en lo “pasivo” (y viceversa), se considera que el Azufre es pasivamente activo y el Mercurio es activamente pasivo, es decir, Azufre y Mercurio son las Fuerzas Masculina y Femenina que procuran unirse para crear.

    El Matrimonio Alquímico: Se conoce como Matrimonio Alquímico a la unión o combinación del Azufre y el Mercurio. Según los alquimistas, esta unión es indispensable para la realización de la Gran Obra o Piedra Filosofal. También se le conoce como el Matrimonio o Casamiento del Sol y la Luna, del Rey y la Reina, del Espíritu y el Alma. Este último es el llamado Matrimonio Místico; según el misticismo, el Alma se alejó de Dios para entregarse al mundo y, por tanto, ahora debe regresar al Espíritu, a Dios, y unirse con Él.

    Otras Correspondencias Simbólicas: Los Tres Principios (Azufre, Mercurio y Sal) actúan en los Cuatro Elementos (Fuego, Aire, Agua y Tierra), esto es, 3+4=7, número que simboliza la totalidad Espíritu-Materia, pero esta combinación de los Tria Principia con los Cuatro Elementos también se refiere a la unión de las virtudes teologales: Fe (Azufre), Esperanza (Mercurio) y Caridad (Sal), con la virtudes cardinales: Fortaleza (Fuego), Justicia (Aire), Templanza (Agua) y Prudencia (Tierra).

Símbolos

El Solsticio de Invierno y la Navidad

    Entre el 20 y el 23 de diciembre de cada año ocurre el Solsticio de Invierno en el hemisferio norte. Durante esos días, el tiempo sin luz solar es un poco mayor al tiempo de luz solar (las noches duran más que los días); pero a partir de entonces, el tiempo de luz solar aumenta poco a poco hasta llegar el Equinoccio de Primavera, en el cual se equilibra la duración de los días y las noches. Esto ha sido interpretado simbólicamente desde la antigüedad como el nacimiento (o renacimiento) del Sol o de la Luz; por esta razón, en estas fechas solían celebrarse distintas festividades relacionadas con el Sol o con el “nacimiento” de alguna “deidad solar”. Por ejemplo, una de las celebraciones más emblemáticas en la antigua Roma era el festival del Sol Invictus (Sol Invicto) o “Festival del Nacimiento del Sol Invicto”. En cuanto a la fecha, en el calendario juliano (calendario solar instaurado por Julio César) el Solsticio de Invierno era el 25 de diciembre; sin embargo, en el calendario gregoriano (promulgado por el papa Gregorio XIII en 1582, y el cual se utiliza en casi todo el mundo) el Solsticio de Invierno ocurre alrededor del 21 de diciembre.

La Navidad:

    Del latín Nativitas (nacimiento), es una festividad cristiana en la cual se celebra el nacimiento de Jesús de Nazaret en la medianoche entre el 24 y 25 de diciembre de cada año.

    En la época del emperador Constantino, la Navidad empezó a celebrarse el día del Solsticio de Invierno para sustituir las festividades paganas, como la del Sol Invictus, y así tratar de convertir al cristianismo a muchos romanos paganos identificando a Cristo con el “Sol Invicto” o afirmando que Cristo era el verdadero “Sol Invicto”.

    En épocas posteriores, y con la finalidad de propagar el cristianismo, la Iglesia Católica fue sustituyendo en otras tierras las festividades dedicadas a “dioses solares” y estableció la Navidad como fiesta principal.

    Algunas vertientes del cristianismo no celebran la Navidad debido a que en la Biblia no se expresa con certeza la fecha del nacimiento de Jesús, y otras la celebran en una fecha distinta debido al calendario que utilizan.

nacimiento

Otras festividades y personajes:

    Otra festividad muy importante en la antigua Roma era la Saturnalia (Saturnales), festival pagano dedicado a Saturno (Kronos), dios del tiempo. Durante las Saturnales se intercambiaban regalos y se hacían banquetes, lo cual se sigue haciendo en las navidades actuales.

    En épocas más recientes se creó el personaje de Papá Noel, Santa Claus o San Nicolás, el cual trae regalos a los niños en navidad. Este personaje está basado o inspirado en un obispo católico (y santo) del siglo IV llamado San Nicolás de Myra (o de Bari).

Simbología:

    El Solsticio de Invierno y la Navidad simbolizan renacimiento, renovación; por tanto, es un tiempo propicio para reflexionar acerca de nuestras acciones durante el año, renunciar a todo lo perjudicial y efímero, y cultivar cada vez más virtudes como la generosidad y la solidaridad; de esa manera, se producirá en nosotros un renacer, una renovación, y nos convertiremos en mejores seres humanos.