Numerología

13

    Éste es un número acerca del cual hay supersticiones que han dado origen a lo que se conoce como Triscaidecafobia (del griego Triskaideka, “Trece”, y Fobia, “Miedo”): miedo irracional al número 13.

    Por ejemplo, suele decirse que se considera al número 13 de mal agüero debido a que en la Última Cena estuvieron presentes 13 personas (Jesús de Nazaret y sus discípulos), y uno de ellos (Judas Iscariote) traicionó a Jesús, quien posteriormente fue crucificado.

    Sin embargo, en Numerología y Kábalah el número 13 tiene significados positivos e importantes:

    El 13 está compuesto por el 1 y el 3, que nos recuerdan el Misterio de la Trinidad: Dios es Uno y Trino al mismo tiempo, lo cual significa que el 13 simboliza la Unidad y la Trinidad divinas.

    Además, el número 13 es 1 + 3 = 4. El 4 representa la Materia, el Universo Material, los 4 Elementos, los 4 Mundos de la Kábalah, la Estabilidad, la Estructura.

    Asimismo, en lengua hebrea, el valor numérico de las palabras Ejad (Uno) y Ahaváh (Amor) es 13. Si sumamos estos valores, obtenemos 26, el cual es el valor numérico del Tetragrama (IHVH), el nombre más sagrado de Dios. Es decir, Dios es Uno y es Amor.

    Así que más allá de cualquier superstición o creencia negativa acerca del número 13, recordemos y resaltemos siempre sus significados positivos.

Nombres

Emanuel

    Del hebreo Immanu-El, que significa “Dios está con nosotros”. Emanuel es el nombre del Mesías según la Biblia: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel (Isaías 7:14), y en el cristianismo se afirma que Jesús de Nazaret es este Mesías (Mateo 1:18-25).

Emanuel en Hebreo

Emanuel en Hebreo

    El nombre Emanuel es sumamente místico; esto lo podemos apreciar si profundizamos en su significado: “Dios con nosotros”, “Dios está con nosotros”, “Dios está entre nosotros”, “Dios está en nosotros”; pero también nosotros estamos en Dios, estamos inmersos en Dios, somos Uno con Dios; nuestra “separación” en relación con Dios y entre nosotros mismos es aparente, ilusoria, temporal; en cambio, nuestra Unidad con Dios y entre nosotros es Verdadera y es Eterna. Los Grandes Mandamientos están basados en esa Unidad.

    El nombre Emanuel en algunos idiomas:

Alemán: Immanuel.

Catalán: Manel.

Español: Emanuel, Emmanuel, Enmanuel, Manuel.

Euskera: Imanol.

Italiano: Emanuele, Manuele.

Portugués: Manoel.

    Hipocorísticos: Manny, Manolo, Manolete, Manu, Mel, entre otros.

Adyashanti

Sólo el Uno percibe al Uno

El verdadero Cristo está en todos los seres,

o lo que es lo mismo, el Buda está en todos.

Y el único que puede percibir esto es el Cristo interior.

El único que percibe al Buda es el Buda interior.

El Uno interior es el único que puede percibir al Uno.

El yo nunca percibirá al Uno.

Jesús de Nazaret

Uno es vuestro Padre

No llaméis padre vuestro a nadie en la Tierra,

porque Uno es vuestro Padre:

el que está en los Cielos.

(Mateo 23:9)

    El Maestro Jesús nos ha dicho: Uno es vuestro Padre. Esto significa que tenemos un mismo y único Origen Espiritual, que nuestro Ser es parte de una misma y única Esencia Universal: Dios.

    El que está en los Cielos es una manera de expresar lo elevado y sublime que es nuestro Origen y también de recalcar que éste es Espiritual y no material o terrenal. Por esta razón, Jesús nos dijo enfáticamente: No llaméis padre vuestro a nadie en la Tierra. Nuestra terrenalidad o materialidad es temporal, circunstancial, ilusoria; no es ese nuestro Origen; no es lo que somos realmente; no somos terrenales o materiales; nuestro Ser Verdadero es Espiritual, es Divino.

Reflexiones

Los Grandes Mandamientos

    En varios pasajes bíblicos podemos encontrar los siguientes mandamientos: Dios es Uno. Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

(Levítico 19:18 / Deuteronomio 6:4-5 / Mateo 22:34-40 / Marcos 12: 28-31 / Lucas 10:25-28)

    El Maestro Jesús llegó a afirmar que no hay mandamientos mayores que estos; incluso a una persona que le dijo que estos valían más que cualquier sacrificio, Jesús respondió: no estás lejos del Reino de Dios. Esto se debe a que practicar estos mandamientos equivale a amar a Dios totalmente, como veremos a continuación.

    Amar a Dios con todo tu corazón significa amarlo con devoción sincera y profunda. Amarlo con toda tu alma es agudizar cada vez más la intuición, la percepción, para darnos cuenta de lo que Dios es realmente y poder “verlo” en todo y en todos. Amar a Dios con toda tu mente es mantener la atención enfocada en lo Espiritual, en lo Esencial, en lo verdaderamente importante. Amarlo con todas tus fuerzas es dedicarse por completo a las mejores y más elevadas acciones.

    “Amar al prójimo como a ti mismo” es amar a Dios, pues el prójimo son todos los seres humanos y también –en un sentido más amplio– los animales, la naturaleza, los seres vivos en general, el planeta Tierra, el Universo entero, porque todos son manifestaciones de Dios, Dios está presente en todo y en todos, y todo y todos estamos inmersos en Dios, somos Uno con Dios, somos Uno y Dios es Uno; por tanto, lo que hagamos al prójimo nos lo hacemos a nosotros mismos y, por supuesto, a Dios. Cuando tomemos conciencia de esto, se despertará en nosotros el amor al prójimo en su totalidad, pues comprenderemos que amar sólo a algunos es amar a Dios parcialmente.

    Amamos totalmente si, por ejemplo, somos generosos y solidarios, si nos ayudamos mutuamente, si respetamos nuestras diferencias, si buscamos el bien para todos, si damos a los animales un trato digno, si no contaminamos el medio ambiente, etc.

    Para todo esto es fundamental entonces que te ames a ti mismo no de una manera egoísta, sino para cultivarte y poder servir mejor al prójimo.

    Así pues, podríamos resumir estos mandamientos de la siguiente manera: Amar al prójimo como a ti mismo es amar a Dios, porque Dios, el prójimo y tú, realmente, son Uno.

Glossarium

El nombre “Allah”

    Este es el nombre que los musulmanes dan a Dios. Proviene del árabe Al-Ilahu, que significa “el Dios”, “la Divinidad”, en el sentido de que no existe otro Dios u otra Divinidad, es decir, Allah es el Dios Único y Verdadero.

Allah

Allah en caracteres árabes

    En el Islam existen otros 99 nombres de Dios (o expresiones para referirse a Dios); esos 99 nombres aluden a distintas cualidades divinas; sin embargo, Allah (Alá en español) es el nombre más importante de Dios y abarca a todos los demás nombres divinos, pues todas las cualidades están contenidas en Allah, de Allah emanan y hacia Allah regresan.

    Según el sufismo (vertiente mística del Islam), el nombre Allah se refiere a Dios como la Única y Suprema Verdad, como la Esencia Pura y Absoluta, y se considera que este nombre es un medio de asimilación e identificación espiritual, pues quien lo pronuncia y medita en su significado se identifica espiritualmente con Dios.