Zen

¿Cuánto tiempo tardaré en Iluminarme?

Un joven ansioso entró en un monasterio

con el propósito de llegar a la Iluminación

lo más rápido posible,

y preguntó al abad:

¿Cuánto tiempo tardaré en Iluminarme?

Diez años, respondió el abad.

¡Diez años! ¿Por qué diez años?, dijo el joven.

¡Oh, en tu caso, veinte!, contestó el abad.

¿Veinte años? ¿Por qué?, preguntó el joven.

¡Vaya!, lo siento, me he confundido…

Treinta años, concluyó el abad.

Zen

Abandona el sufrimiento

    Un asceta se dirige a un Maestro Zen y le dice: He visitado a muchos maestros y he dejado muchos placeres. He ayunado, he sido célibe y he velado noches enteras para conseguir la Iluminación. He abandonado todo lo que me han pedido que abandonara, y he sufrido… Pero no he logrado la Iluminación. ¿Qué debo hacer?

    Entonces el Maestro Zen le dijo: Abandona el sufrimiento.

Zen

Nada Existe

    Yamaoka Tesshu, cuando era un joven estudiante del Zen, visitó un día al maestro Dokuon.

    Deseando exhibir sus logros, Yamaoka dijo: La mente, Buda y los seres sensibles no existen. La verdadera naturaleza de los fenómenos es la vacuidad. No hay comprensión, no hay ilusión, ni sabio, ni mediocridad. No hay nada que dar, ni nada que recibir.

    Dokuon, quien estaba fumando en silencio, de repente, golpeó a Yamaoka con su pipa de bambú, y esto puso furioso al joven…

    Entonces dijo Dokuon: Si nada existe, ¿cuál es la causa de esa furia?

 

Zen

¡Qué bien me entiendes!

En una ocasión,

un monje fastidiaba a Bankei

diciéndole que no le entendía nada.

Bankei le pidió que se aproximara.

El monje dio un paso adelante.

Bankei le dijo: Un poco más adelante.

El monje volvió a adelantarse.

Entonces dijo Bankei:

¡Qué bien me entiendes!